23May2024

El poder: encanto y tristeza

Por: Gloria Cuenca  |   20 Jul, 2023 - 11:37 am

Ha sido un tema que desde siempre apasiona: el poder. En mi caso, me he ocupado de la teoría. Los pequeños momentos de poder que he tenido no me han agradado.

Prefiero el poder del amor. Por supuesto la mayoría, considera, no es el más importante. He visto  en la cercanía, autoritarismos, personalismos, en el centro de la vida diaria, en el trabajo, oficinas y demás. Crecí en una dictadura, la de Pérez Jiménez, con sus momentos terribles: la censura a la libertad de expresión, su odio a la autonomía universitaria; sin embargo, con prosperidad y logros en el país. Existen varios tipos de poder. En la definición de diccionario: “Capacidad o facultad para hacer algo. Dominio influencia o capacidad para mandar”. “Desde el gobierno: capacidad para decidir, hacer, transformar, impulsar políticas, construir conjuntamente, con los otros factores una sociedad justa, equitativa, próspera y ética”. El poder político, el qué conocemos, casi siempre, enamora a la mayoría, sueñan y alucinan por alcanzar y ejercer ese tipo de dominio. Está, también, el poder cotidiano, el doméstico de todos los días. En estos tiempos presenta un grave y agudo conflicto: surge de la familia, célula fundamental de la sociedad. Hasta recientemente, los varones eran dominantes de ese tipo de poder.

Ahora, han sido duramente cuestionados por las mujeres, se pretende democratizarlo. Hace más de 30 años, me lancé a investigar y trabajar sobre ese tema: “Democratización del Poder Cotidiano”, así se llamó un folleto que publiqué por allá en los años 90. Me encontré, para mi sorpresa, que había en el seno de la familia venezolana, muchas mujeres-amas de casa, autoritarias. Sí querían que los hombres cambiaran, pero no para dejar su poder absoluto sobre el hogar, sino para someterlos. Entendí, después de constatar ese hecho, que el problema era mucho más complejo de lo que había pensado. Las sociedades han cambiado mucho. Hay cuestiones que están muy claras: una enorme cantidad de jóvenes, mujeres y hombres, no se quieren casar. Se hizo corriente, “la maternidad independiente”.

Dejando a un lado la trascendental importancia del padre. En lo personal, jamás hubiera optado por una maternidad sin padre: no sería capaz de negarle a mis hijos, la maravilla de tener un padre. El mío fue extraordinario, también el padre de mis hijos. (En Paz descansen los dos) Sin embargo, esta vez, a pesar de ser también muy interesante, no escribiré sobre el poder doméstico o cotidiano, como se llama. Me referiré, al tema de la política, como centro de instrumento para alcanzar el poder. Es decir, la toma de decisiones en la sociedad -supuestamente- para lograr el bienestar de una comunidad; aun cuando, hay que decirlo, también, en oportunidades, resultan un fiasco, maltratan y hacen retroceder a una sociedad y hasta un país. Cuando se accede al poder, por lo que observo, hay una especie de embriaguez, en los primeros momentos; hace que las personas se sientan capaces de actos heroicos y logros inimaginables. La realidad, los hace asentarse y enfrentar todas las utopías y los sueños que se plantearon durante la campaña electoral. Es decir, hay que aterrizar en la verdad: ¿Qué se puede o no hacer? Sí no se dan cuenta de esta necesidad, seguro irán al fracaso.

De allí que, la tristeza puede desatarse al comprobar imposible concretar, lo que pensamos. Pura utopía. No debemos olvidar la definición de la política de Karl Deutsch: “ciencia de lo posible”. Es fundamental. Refiere a los líderes de buena fe: crecidos, conscientes del entorno: dificultades y bondades. Con honestidad, rectitud, integridad, consciencia y ética, entre los aspectos imprescindibles y que obligan a pensar: “¿Qué se puede hacer en realidad?” “¿Cómo puedo lograrlo?” Muchas veces hay una gran distancia entre lo que se quiere y lo que se puede concretar. Ser capaz de entender los vericuetos- por darle un nombre- que se presentan desde el momento en que se accede al poder por voluntad del pueblo.

La realidad debe llevar a analizar con seriedad propuestas, posibilidades, anhelos, necesidades sentidas y reales. Se requiere una fuerza de titanes, en donde debemos estar más unidos que nunca para lograr las metas propuestas: democratizar al país, sacarlo de la debacle económica, devolver la fe a sus ciudadanos/as, acabar con la terrible corrupción, recuperar nuestro dinero y la confianza del planeta en el país. Amables seguidores, contradictorios lectores, me siento muy feliz por cuanto existen bastantes ciudadanos que se sienten con la capacidad para realizar lo expuesto con anterioridad. Espero que tengan consciencia clara sobre lo que está enfrente. Sin duda el ganador/a de esas elecciones primarias debe llamar a gobernar a sus competidores, pues nunca como en ese momento, se puede decir que Unidos lo lograremos. No es una tarea fácil. Menos un trabajo sencillo. Entusiasma ver a tanta gente movilizada y dispuesta.  Tal como diría un dirigente antaño: “Vamos a echarle pichón”. Unidad, Victoria y Logros. Dios nos acompañe.

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