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El terremoto de Birmania, que sacudió el país y afecto a varios más el pasado viernes, ha dejado por el momento 2.719 muertos, según ha indicado la televisión china central (CCTV) este martes.
Birmania guardará este martes un minuto de silencio en recuerdo de las personas muertas en el fuerte terremoto del viernes que incluso derribó edificios en Bangkok, a mil kilómetros de distancia.
Cuatro días después del sismo de magnitud 7,7 y de poca profundidad, mucha gente en este país desgarrado por cuatro años de guerra civil vive a la intemperie porque sus casas están destruidas o porque tienen miedo de posibles réplicas.
La junta militar ordenó a la población a guardar un minuto de silencio a las 12.51h (06.21 GMT), justo la hora de la sacudida, para recordar a los fallecidos. Las cadenas televisivas interrumpirán su emisión para mostrar mensajes de condolencias y templos y pagodas acogerán oraciones.
Este homenaje forma parte de la semana de luto nacional declarada hasta el 6 de abril por los militares «por la pérdida de vidas y los daños».
En el último balance de la junta el lunes, la cifra de muertos se elevaba a 2.056 personas,, con más de 4.000 heridos y 270 desaparecidos. Pero el balance probablemente aumentará significativamente cuando los equipos de rescate lleguen a pueblos y aldeas que quedaron incomunicadas por el terremoto.
Además, en la vecina Tailandia, 19 personas murieron por la sacudida, que hizo colapsar un rascacielos de 30 plantas en construcción en Bangkok. Equipos de rescate y operarios siguen trabajando entre las ruinas de esa torre donde se estima que quedaron atrapados decenas de obreros.
Mandalay, la segunda ciudad birmana con más de 1,7 millones de habitantes, registró importantes daños por su cercanía con el epicentro del sismo. Muchos edificios quedaron reducidos a escombros y cientos de residentes durmieron al raso por cuarta noche consecutiva, algunos en tiendas de campaña y otros cubiertos solo con mantas.
«No me siento seguro. Hay edificios de seis o siete plantas inclinados junto a mi casa y pueden colapsar en cualquier momento», dijo a AFP Soe Tint, un relojero.
En algunos lugares de Mandalay empieza a notarse el olor a putrefacción de los cadáveres. Un crematorio en las afueras de la ciudad ha recibido ya cientos de cuerpos y esperan muchos más.
Por miedo a más réplicas, el hospital general de la ciudad, con 1.000 camas, trasladó a sus pacientes al estacionamiento, tendidos en camillas y protegidos del sol tropical por una fina lona. Antes del sismo, Birmania llevaba cuatro años de guerra civil provocada por el golpe militar de 2021 contra el gobierno civil de la nobel de la paz Aung San Suu Kyi.
La ONU calcula que al menos 3,5 de sus 50 millones de habitantes fueron desplazados por el conflicto, muchos de ellos en peligro de hambruna. La junta asegura que intenta responder al desastre lo mejor posible, pero en los últimos días salieron reportes de bombardeos de los militares contra grupos armados rivales. La enviada especial de la ONU para Birmania, Julie Bishop, pidió el lunes el cese de hostilidades a todas las partes para centrarse en proteger y suministrar ayuda a los civiles.
El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, lanzó un inusual pedido de ayuda internacional, rompiendo la costumbre de otros dirigentes militares birmanos de rechazar la asistencia exterior ante este tipo de desastres. China, Rusia e India enviaron equipos de rescate al empobrecido país. De su parte, Estados Unidos anunció el lunes el despliegue de un grupo de «expertos humanitarios».
Vía/ Noticias al Minuto
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