Lula decretó la intervención federal en la capital después de que miles de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro irrumpieran masivamente en áreas del Congreso Nacional, el Supremo Tribunal y el Palacio del Planalto, donde se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes y las autoridades.
El presidente ofreció una conferencia de prensa de urgencia en Araraquara, Sao Paulo, donde se encontraba de visita para evaluar áreas dañadas por las recientes inundaciones.
Afirmó que «no hay precedentes en la historia de nuestro país» de los sucesos del domingo en Brasilia.
«Y por eso habrá que castigar a esta gente«, declaró Lula, momentos antes de anunciar el decreto.
«Vamos incluso averiguar quiénes son los que financian a estos vándalos que fueron a Brasilia y todos pagarán con la fuerza de la ley por este acto irresponsable, este acto antidemocrático y este acto de vándalos y fascistas», afirmó.
Lula llamó a los invasores «nazis y fascistas» que representan «todo lo que es abominable» en la política, y prometió encontrar a todos los involucrados para llevarlos ante la justicia.
Lula también criticó a la policía, a la que acusó de no haber actuado con contundencia cuando los bolsonaristas invadieron las instituciones.
«La policía no hizo nada en absoluto. Simplemente dejaron entrar a los manifestantes», dijo.
«Hubo mala fe, mala voluntad. Los policías que participaron en esto no pueden quedar impunes».
El decreto de intervención federal en el Distrito Federal se limita al ámbito de la seguridad pública y estará en vigor hasta el 31 de enero de 2023.
El presidente designó como interventor al secretario general del Ministerio de Justicia, Ricardo García Capelli, que asumirá el control de toda el área de Seguridad en la capital hasta el día 31.
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