Familiares de reos trasladados: es un golpe al bolsillo volver a verlos

El amanecer del pasado sábado 18 de abril en Maturín no trajo consigo la calma. Para las familias de los privados de libertad, que se encontraban recluidos la sede de el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) en Maturín, donde un total de 78 reos fueron trasladados a otro reclusorio alejados de Monagas, se ha convertido para ellos en el inicio de una "pesadilla" marcada por la incertidumbre y la falta de recursos, para que sus seres queridos puedan trasladarse para llevarles su sustentos.
La pregunta que recorre los rostros a las afueras de la delegación es ¿ahora cómo le llevo la comida? mientras otros piensan con un nudo en la garganta ¿Cómo le llevo su medicamento, si no se donde está y un pasaje mínimo a otro estado son como más de veinte dólares ?

Testimonios de angustia
Yalitza Benz, relató con dolor que se enteró del movimiento a la una de la mañana a través de un grupo de WhatsApp, "me siento mal porque mi hijo está a solo un mes de salir en libertad, no pude venir a verlo a tiempo porque no conseguí transporte y mi situación económica es muy difícil; a veces no tengo ni para comer".

Por su parte, Oliana Méndez, precisó que fueron engañados, "nos dijeron que los llevarían al reclusorio mejor conocido como La Pica y que se quedarían aquí en Maturín, estuve todo el día esperando y luego nos enteramos que los sacaron del estado, a duras penas podíamos traerle un plato de comida aquí, no tenemos cómo viajar a otro lado", explicó con la voz quebrada su preocupación por su familiar que sufre de hipoglicemia y necesita tratamiento diario.

Un golpe al bolsillo
Franco Chacón, relató "este traslado repentino nos complica nuestra situación económica porque muchas veces para traerles comida y sus medicinas se nos dificulta para traerles su sustento, ¿ahora como lo vamos hacer estando ellos fuera de aquí? queremos que los regresen, estamos desesperados la noticia nos cayó como un balde de agua fría, no sabemos como están al parecer los trasladaron al estado Aragua sin nuestro consentimiento nos engañaron, exigimos respuestas "

Para estas familias monaguenses, el traslado no es solo un proceso legal, sino un muro económico imposible de saltar. Lo que antes era un esfuerzo diario para llevar un envase con comida, hoy se ha transformado en la angustia de no saber cuándo volverán a ver a los suyos.
Fotos/Carlos Rondón


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