Científicos piden a los venezolanos no comer cazón

Un grupo de científicos venezolanos ha lanzado una campaña llamada "No comas cazón". Aunque para muchos es el ingrediente estrella de la empanada playera o el pabellón margariteño, los expertos advierten que esta tradición está poniendo en peligro la salud de nuestros océanos.
El término "cazón" en Venezuela no define a una especie única, sino que se usa comercialmente para vender tiburones pequeños.
Los científicos explican que lo que llega al plato son casi siempre ejemplares que no han alcanzado la madurez sexual.
La carne del tiburón adulto acumula mucha urea y amoníaco (para regular su salinidad), lo que le da un sabor desagradable y fuerte. Por eso, la pesca se ensaña con las crías, que aún no tienen ese sabor.
Muchas de estas "crías" pertenecen a especies amenazadas, como el tiburón martillo o el tiburón macuira, que están en peligro crítico de desaparecer de nuestras costas.
Eliminar a los tiburones del ecosistema genera un desastre en cadena: Como depredadores tope, ellos mantienen sanas las poblaciones de otros peces como el pargo o la carite, al eliminar a los individuos enfermos.
Sin tiburones, los depredadores intermedios crecen sin control y acaban con los peces que limpian los arrecifes, lo que termina matando el coral.


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