¡Aparece Adán! El grito de todos en la "laguna azul" de Maturín

Han pasado más de ocho horas de intensa búsqueda durante este martes 24 de marzo, y casi un día desde que el adolescente Adán José Márquez Centeno fue visto por última vez en las aguas de la conocida Laguna Azul, ubicada en el sector Las Terrazas del municipio Maturín.
Desde entonces, el lugar dejó de ser un "lugar de esparcimiento" al que muchos frecuentaban, para convertirse en escenario de angustia, incertidumbre y oración colectiva.

Adán, descrito por sus allegados como un joven ejemplar, buen estudiante y apasionado del fútbol, habría ingresado al afluente junto a varios amigos tras salir de clases.
Lo que parecía una tarde común terminó en tragedia, aunque su cuerpo aún no ha sido encontrado. En la zona persisten relatos sobre una supuesta culebra gigante que habita en las profundidades, quienes participan en la búsqueda descartan versiones míticas: todo apunta a un presunto ahogamiento.

En las orillas de la laguna, el ambiente es sobrecogedor. Funcionarios de seguridad, rescate y salvamento, junto a voluntarios y vecinos, se mantienen desplegados sin descanso, sumergiéndose una y otra vez en un intento desesperado por localizar el cuerpo del único hijo de la familia Márquez Centeno. Incluso, fue incorporado un bote para agitar las aguas y facilitar la extracción, pero hasta ahora no hay resultados.

Decenas de personas, principalmente de credo cristiano evangélico, formaron una cadena humanas y elevaron plegarias, porque “la oración tiene poder”, repiten algunos, aferrándose a la fe como último recurso ante la impotencia del momento.

En medio de la muchedumbre que ha acudido al área, la madre del adolescente permanece firme, sostenida por el apoyo colectivo, pero visiblemente devastada. Su rostro refleja una angustia profunda, mientras su clamor parece impregnar el ambiente: “¡Aparece, Adán!”. En silencio, también se pregunta: “¿Hijo, dónde estás?”
Habitantes del sector señalan que la laguna presenta irregularidades en su profundidad, debido a que se formó tras excavaciones realizadas durante la construcción de urbanismos cercanos. Incluso, aseguran que en el fondo permanece sumergida una retroexcavadora que habría originado la acumulación de agua al tocar una vena subterránea.

A este hecho se suma un historial trágico. Según testimonios locales, más de diez personas han perdido la vida en ese mismo lugar, lo que refuerza la percepción de peligro que rodea al sitio, más allá de los mitos.
La búsqueda continúa sin descanso. Familiares, amigos y vecinos se niegan a abandonar el lugar, aferrados a la esperanza de encontrar respuestas y poder cerrar un capítulo marcado por el dolor.
Mientras cae la tarde sobre la Laguna Azul, el eco de una súplica colectiva sigue vigente, suspendido sobre el agua: que Adán aparezca.


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