Soledad en la Navidad

Casi por decreto cultural, la Navidad se erige como época de alegría, calor humano y unión familiar. Las RRSS se inundan con imágenes idílicas de reuniones y encuentros de amigos y familiares, la música típica de la época, gaitas y aguinaldos, los refuerzan y resaltan.
Sin embargo, en medio de tanto esplendor, muchas personas sienten emerger un sentimiento silencioso pero muy potente: la soledad.
Las fiestas actúan como un espejo que refleja lo que debería ser y no lo que sí es, por lo que existe una coacción implícita a sentirse feliz, así que el no participar puede generar un sentimiento de estar mal y profundizar el aislamiento.
La Navidad es una época ligada a rituales y tradiciones donde se avivan recuerdos de seres queridos ausentes, bien sea por fallecimiento o por distanciamiento, haciendo aflorar la pena y la nostalgia.
La soledad es una respuesta emocional que no siempre equivale a encontrarse solo o sola, puesto que se puede sentir aun estando rodeados de gente. Es entonces cuando debe gestionarse desde el interior.
El primer paso es reconocer y validar el sentimiento, internalizando que es válido sentirse solo y triste en Navidad, y alejarse de la autoexigencia de tener que disfrutar. Si la gran celebración no es una opción, es momento de crear otras más personales: hacer un viaje, ver películas o videollamadas con amigos que están lejos.
La Navidad es un lapso de tiempo, no una sentencia. Si el sentimiento de soledad es persistente y abrumador se debe buscar ayuda profesional.
Vía: ultimasnoticias

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