María Dolores Romero, monja conocida como la 'Madre Belén', está más cerca de su beatificación después de que León XIV haya aprobado este lunes, 23 de marzo, las virtudes heroicas de la religiosa sevillana.
Perteneciente a las Esclavas del Divino Corazón, la Madre Belén nació en la capital hispalense el 7 de octubre de 1916 y falleció 61 años más tarde (1977) en la localidad de Sanlúcar la Mayor. De familia cristiana y económicamente desahogada, su padre fue notario de profesión, poseía bienes y fincas en El Coronil.
Por desgracia, María Dolores Romero perdió pronto a sus progenitores. A su madre con tan solo dos años, víctima de una epidemia de gripe que asoló a Sevilla. Nueve años más tarde fallecería su padre víctima de un cáncer. Su horfandad le llevó a trasladar su hogar al colegio de las Esclavas de Sevilla, donde permaneció interna toda su niñez y adolescencia, bajo la custodia de sus tíos y tutores.
Según la biografía publicada por el Vaticano, fue el 19 de marzo de 1938 cuando la religiosa, de 21 años, ingresó en la congregación para ser misionera en el corazón de Brasil. Para ellos la venerable tuvo que renunciar a su compromiso de matrimonio.
En 1962, fue nombrada superiora de la comunidad y directora de la Escuela Volta Redonda (Río de Janeiro), donde se dedicó a las actividades académicas, a la formación de jóvenes monjas y a la promoción de numerosas obras apostólicas y caritativas, como visitas a prisiones o ayuda a los pobres.
Sin embargo, en 1968, tras participar en el XII Capítulo General y ser elegida Consejera General, se vio obligada a permanecer en España, estableciéndose en Madrid. Posteriormente, se le encomendó el cuidado de las comunidades del instituto en Japón y Filipinas. En 1970, también fue nombrada Superiora de la Región del Norte de España.
En 1974, al finalizar su misión como Consejera General y Superiora Regional del Norte de España, ingresó en la Provincia del Sur de España y en noviembre fue nombrada superiora de la comunidad de Valdezorras, una barriada de la periferia de Sevilla.
En julio de 1975, fue nombrada superiora de la comunidad de monjas ancianas de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), donde permaneció hasta su muerte.
El camino hacia la santidad tiene varias etapas: la primera es ser declarado "Venerable siervo de Dios", título que se da a una persona fallecida a la que se reconoce "haber vivido las virtudes de manera heroica"; la segunda sería ser beato y la tercera, santo.
Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión o la declaración del martirio y para que sea canonizado o hecho santo se precisa un segundo milagro obrado por intercesión, después de ser proclamado beato o ser un caso de santidad popular declarada.
Lea también: