Vicente: el salvador de las tres Marías

En la calle Azcue de Maturín, José Vicente se ha ganado un nombre especial: “el salvador de las tres Marías”. Durante 45 años ha dedicado su vida a enseñar física, matemática y química a los jóvenes de la comunidad, materias que muchos consideran las más difíciles del bachillerato.

‎“Yo llegué hasta segundo año de bachillerato, pero siempre tuve la inquietud de enseñar. Veía tantas deficiencias en los muchachos que me dije: me tengo que preparar de la mejor forma para poder ayudarlos”, cuenta.


‎A punta de lectura, disciplina y vocación, convirtió su pasión en un oficio que hoy trasciende generaciones. Por su aula improvisada pasan al año más de 500 estudiantes, entre bachilleres y universitarios.


‎“Me siento feliz cuando me encuentro con médicos, ingenieros o pilotos que me dicen: ‘Profesor, usted me enseñó en aquella casita de barro’. Ese es mi mayor trofeo”, asegura con orgullo.

‎Vicente, dicta clases todos los días, de domingo a domingo, en su comunidad. Vive rodeado de su familia y vecinos, muchos de los cuales reciben sus enseñanzas gratuitamente. “Siento que es una responsabilidad moral no cobrarles, porque aquí nos criamos juntos”, explica.


‎Conocido como un maestro popular, ha acompañado a estudiantes que pasaron de tener calificaciones bajas a convertirse en los mejores de su promoción. Para él, la motivación es la clave. “Siembra bien y cosecharás buenos frutos”, repite como su filosofía de vida.


‎Hoy, después de décadas dedicadas a la enseñanza, Vicente sigue siendo para muchos jóvenes de Maturín la esperanza de aprobar las temidas tres Marías.

Reiniel

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