Un ejemplo de superación: la historia de Valdez

Muchas veces las personas se quejan de la vida, aún teniendo manos, piernas y la capacidad de movilizarse y comunicarse con normalidad.

 

‎Sin embargo, existen seres humanos con condiciones especiales que, lejos de rendirse, nos dan verdaderas lecciones de esfuerzo, valentía y esperanza.

 

‎Tal es el caso de Alexander Valdez , un maturinés de 35 años de la ciudad , que a pesar de enfrentar varias limitaciones  físicas (mudo y dificultad para caminar), no se queda en casa esperando ayuda.

 

‎Cada día, desde muy temprano, Alexander, se dirige con su silla y una pequeña mesa hasta la avenida Bella Vista, cruce con Bicentenario, diagonal a la plaza El Indio en Maturín;  donde  se dedica a vender chupetas y galletas, para  ganarse el sustento diario.

 

‎A través del lenguaje de señas, pudimos conocer parte de su historia.

 

‎Vive con su madre, una señora mayor y desde niño ha convivido con su condición, a pesar de ello, Valdez nunca ha permitido que sus limitaciones lo detengan.

 

‎Con la venta diaria de sus productos, puede llegar a reunir cierta cantidad de  dinero que utiliza principalmente para comprar alimentos.

 

 

‎No todo es fácil para él,  día a día debe enfrentarse no sólo a sus propias limitaciones, sino también al clima cambiante de la Sultana del Guarapiche y el cansancio físico. Además debe hacer frente constantemente a los malos tratos por parte de algunos conductores que transitan por la vía.

 

‎Aun así el joven , mantiene su fe intacta y agradece a Dios cada mañana, por tener vida y por la  oportunidad de seguir luchando.

 

También expresa su esperanza que las personas que transitan por la zona continúen apoyándolo con sus compras, y que en algún momento las autoridades locales puedan tenderle una mano.

‎Alexander Valdez, es un ejemplo  que la voluntad, la dignidad y el trabajo honrado pueden más que cualquier obstáculo. Su historia recuerda que aunque se tenga dificultades, siempre hay una razón para salir adelante.

 

 

 

 

 

Foto: Carlos Rondón 

Reiniel

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