Limpiavidrios: Una familia que refleja la resiliencia del monaguense

En los cruces de las principales avenidas de la ciudad de Maturín, una figura común se hace presente, los llamados limpiavidrios, quienes a pesar de tener escasos recursos poseen una gran disposición.

Estos trabajadores ofrecen un servicio esencial a los conductores, brindándoles unos segundos de respiro y dejando el cristal de los vehículos pulcros.

Con una sencilla herramienta y una sonrisa, estos hombres (en su mayoría jóvenes y adolescentes) se ganan la vida limpiando los parabrisas de los automóviles.

Las altas temperaturas que se registran en la capital monaguense debido al inclemente sol, no son impedimento para que realicen el trabajo y obtengan algo de dinero con el cual llevar el sustento a sus hogares.

Según algunos de ellos, un día de trabajo puede representar un ingreso de hasta 300 bolívares, una suma que si bien no es mucho teniendo en cuenta la economía venezolana, representa un "respiro" al día a día.

Lo que más sorprende es el espíritu de comunidad que se respira entre ellos. A pesar de trabajar de manera individual, estos limpiavidrios se consideran una gran familia, apoyándose mutuamente y compartiendo experiencias e incluso haciendo suyo el sacrificio del otro.

Su presencia no solo contribuye a mantener limpios los vidrios de cada vehículo de la ciudad , sino que también reflejan la solidaridad y la resiliencia de nuestra gente.

 

Redacción: Jhon Sánchez/ Pasante

Tomas Leonett

Lea también:

Go up