José Antonio Diambrosio: El salsero del geriátrico de Maturín

Muchos piensa que estar en un geriátrico es sinónimo de soledad, de olvido familar o incluso de muerte por estar pasando "los últimos días".
En la casa hogar de abuelos y abuelas Dr. Marcos Serres Padilla, situada en el sector Las Cocuizas de Maturín; hay hombres y mujeres que dieron lo mejor de sí al país con su talentos y profesionalismo y que e su avanzada edad solo buscan recibir un poco de cariño y atención.
Bailarinas, pintores, actores, músicos y hasta cantantes conviven en un ambiente de igualdad; donde la compañia y las largas tertulias forman parte del día a día.
Uno de ellos es José Antonio Diambrosio, hijo de padre italiano y madre venezolana. Es considerado "el sonero del lugar", por su impresionante talento para el canto, particularmente en el genero de la salsa, "si me dan un micrófono, prepárense".
El abuelo de estatura alta, quien se apoya en un baston para caminar, nació en Caracas, levantarse muy temprano para trabajar como camionero o taxista, aunado a mala alimentacion lo llevó a sufrir un Accidente Cerebrovascular (ACV), que le dificultó su capacidad motora.
Debido a su "mala cabeza" como el mismo lo reconoce, no tubo una buena relación familiar a pesar de ser el padre de 8 hijos. Tras la enfermedad terminó en la calle al punto de convivir con unos indigentes en unos galpones en la capital venezolana.
La misión "Negra Hipólita" le brindó una mano y luego de realizar los enlces nacionales llegó a Monagas hace 12 años, encontrado en la referida casa de abuelos el abrigo, cosuelo, compañia y un espacio para desarrollar su talento artístico.
"Nunca canté de forma profesional, fue con un karaoke que descubrí el amor por la música. Cantaba por hobby como todo taxista pues. La salsa la llevo en la sangre como todo caraqueño", destaca.
Diambrosio, quien asegura ser el "alma de la fiesta", cuenta que sus cantantes faoritos y a los que le rinde homenaje cada vez que canta son Gilberto Santarosa, Maleo Ruiz, Willi Colón, Oscar D´León.
Durante los años que lleva en el geriátrico, asegura no haberse sentido solo, "he tenido el apoyo que me ha brindado esta institución que, bien que sabe hacer honor a su eslogan "la familia que protege".

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