Caso Moisés Buttó: ¡Tengo mi casita!

En un gesto que reafirma el valor de la solidaridad y la acción gubernamental, el caso del adolescente Moisés Buttó, visibilizado el pasado 6 de marzo por el equipo reporteril de El Periódico de Monagas, hoy muestra un final feliz.
Durante 16 años, el adolescente vivió en condiciones inadecuadas, prácticamente desde el suelo y en un entorno carente de lo básico para una vida digna. Este panorama quedó atrás.

Pasadas las once de la mañana de este miércoles 15 de abril, Moisés, junto a su madre, la señora Elena, recibió las llaves de su nueva vivienda, ubicada en el urbanismo Ciudad Colonial, sector Parare de Maturín. La entrega representa mucho más que una estructura física: simboliza el inicio de una nueva etapa marcada por la dignidad.

El antiguo rancho de láminas quedó en el pasado. Hoy, madre e hijo cuentan con un hogar que les resguarda de las inclemencias del clima y les brinda seguridad. Donde antes había un barranco, ahora existe una vialidad que permite a Moisés compartir y jugar con otros niños de su nueva la comunidad.

“Estoy muy contenta, agradezco a Dios y al gobernador Ernesto Luna. Dios te bendiga gobernador”, expresó la señora Elena, visiblemente conmovida, al cruzar por primera vez la puerta de su nuevo hogar.

La emoción también fue compartida por los vecinos, quienes se acercaron para darles la bienvenida. “Vimos el caso por las redes sociales de El Periódico, pero nunca pensamos que los íbamos a tener de vecinos. Solo podemos decir que estamos contentos”, comentaron.

Por su parte, Moisés, con su característica energía y pocas palabras, no ocultó su alegría: “¡Tengo mi casita!”, dijo con entusiasmo.

Danielis León, directora de la Secretaría de Desarrollo Social de la Gobernación de Monagas, destacó que la entrega de esta vivienda fue posible gracias al trabajo conjunto entre el gobierno regional y entes del poder nacional, en respuesta a una necesidad social prioritaria.
Este caso evidencia cómo la visibilización de realidades vulnerables puede generar respuestas concretas. Hoy, Moisés y su madre no solo cuentan con un techo, sino con una oportunidad para reconstruir sus vidas en condiciones dignas, rodeados de una comunidad que ya los acoge como propios.


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