Con el inicio de clases a la vuelta de la esquina, el magisterio venezolano afronta nuevamente un panorama adverso con el salario y derechos laborales, por lo que un grupo de manifestantes proponen no reincorporarse a clases hasta tanto no se produzca un incremento salarial.
La educadora afiliada a la Federación Venezolana de Maestros (FVM), Elsa Castillo, una voz constante en estas protestas, recalca que el contrato colectivo ampara a los docentes en estos casos, pues la Cláusula N° 56 del II Contrato Colectivo, firmado en 1986, establece un «amparo por casos fortuitos» que impidan a los docentes presentarse en sus trabajos.
«Los docentes activos no deben incorporarse. Esto no es una huelga, tampoco un paro, esto es un caso fortuito. La justificación que todos los días deben mandar a la directora de la institución es que no puede ir a trabajar porque no tiene pasaje», dijo Marcos Sánchez, desde una concentración en la sede principal del Ministerio de Educación.
Ante una multitud de unas 50 personas, una cantidad diminuta en comparación con las protestas de 2022 motivadas por la aplicación del Instructivo Onapre, Castillo recalcó que entregaron un documento con sus exigencias a la Dirección de Asuntos Gremiales del Ministerio de Educación, donde sería remitido a las instancias pertinentes para luego esperar una respuesta del Ejecutivo.
El documento incluye exigencias tales como el cese de los despidos masivos, en razón de la medida tomada por la Gobernación de Miranda; el respeto al contrato colectivo, la anulación del instructivo Onapre, el pago de deudas de la administración pública a sus trabajadores y un incremento salarial.
Esta manifestación responde a una convocatoria hecha el pasado 8 de septiembre por sindicatos del sector universitario, quienes anunciaron el inicio de un episodio de movilizaciones de calle para exigir sus derechos, empezando con una protesta nacional este #18Sep y una segunda en todas las universidades del país pautada para el miércoles #20Sep.
Sin embargo, para algunos de los presentes en la convocatoria de hoy, la asistencia no fue la esperada, además de que estuvo constituida casi únicamente por pensionados y jubilados ante la ausencia de trabajadores activos. Consideran que existe miedo de manifestar, ante casos de agresión sufridos en este tipo de actividades de calle.
«Hoy no hay tanta cantidad de personas como debería ser. Muchos maestros tienen miedo de protestar y ven qué pasa hoy para ver si pueden asistir a las próximas protestas», razonó la docente Nadia Donquiz.
Vía Tal Cual
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