Olímpicos Milano Cortina 2026 alzaron el telón

Los Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo, que fueron inaugurados oficialmente este viernes en el estadio San Siro de la capital lombarda, alcanzan la vigésima quinta edición de una cita olímpica invernal –la tercera en Italia– y abarcan una superficie de 22.000 kilómetros cuadrados; la mayor de toda la historia.

Cuatro años antes de que el etíope Abebe Bikila sorprendiese al mundo ganando, descalzo, el maratón de los Juegos de Roma 60, Cortina d’Ampezzo, a 420 kilómetros de Milán, ya se había convertido en la primera sede italiana de una cita olímpica y, asimismo, la primera no estival en Italia, que 50 años después albergaría los Juegos de invierno de Turín.

Los de Milán-Cortina serán, pues, la tercera cita no veraniega en territorio italiano, y la vigésima quinta desde que la estación francesa de Chamonix albergase la primera invernal, allá por 1924.

Unas bodas de plata que invitan a soñar en oro, incluida a España, que intentará engrosar su (exiguo) botín de cinco medallas, y que aspirará a todo en el esquí de montaña, uno de los deportes que debutará en el calendario olímpico.

A las dos sedes que dan nombre a la XXV edición de los Juegos Olímpicos de invierno, y antes de la clausura, en Verona, hay que unir otras cuatro villas olímpicas: Anterselva, Bormio, Predazzo y Livigno.

Tomas Leonett

Lea también:

Go up