Milano Cortina apaga la llama y da paso a los Alpes franceses

Hacia las 22:45 locales (21:45 GMT) se extinguió el fuego de los dos pebeteros de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina, situados bajo el Arco de la Paz de Milán y la Plaza Dibona de Cortina d'Ampezzo.
El adiós a la llama marcó el cierre simbólico de un evento que, en palabras de la presidenta Kirsty Coventry en el discurso que dio justo antes, inaugura una nueva era.
"Habéis brindado una nueva generación de Juegos de Invierno y habéis establecido un modelo de referencia para las ediciones futuras. Podéis estar orgullosos", afirmó de manera solemne en la Arena de Verona, el anfiteatro romano del siglo I, joya patrimonial de la ciudad de Romeo y Julieta y que sirvió de escenario de lujo para el cierre olímpico.
Aludía así al modelo que instauró esta edición, con una enorme dispersión geográfica para aprovechar sedes ya existentes y limitar así el coste económico y el impacto medioambiental. Esa fórmula será la que se utilice en la próxima edición, en los Alpes franceses en 2030.
Los representantes de dos regiones francesas recibieron de manos de Coventry la bandera olímpica, a modo de paso de testigo simbólico, antes de que sonara el himno de La Marsellesa.
Mucha música
Los organizadores habían avanzado que, como la ceremonia de apertura del 6 de febrero, el objetivo de la clausura sería ensalzar la belleza italiana, en este caso sobre todo a través de la música.
Se pasó así de la ópera de títulos emblemáticos como La Traviata, Aida, Rigoletto o Madama Butterfly a un fin de fiesta con el cantante veronés Achille Lauro.
Entre medias, en un clima festivo y desenfadado, menos encorsetado que en la apertura, se escucharon clásicos pop como Raffaella Carrà o Ricchi e Poveri, pero también composiciones de bandas sonoras de maestros como Ennio Morricone o Nino Rota.
Hubo también un momento para un DJ en directo, Gabry Ponte, con el hit noventero 'Blue', éxito mundial con la banda dance Eiffel 65.


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