Caso Moisés Buttó: la lluvia siempre nos da miedo

Solo quien vive en un rancho de láminas, sabe el miedo que se siente cuando el cielo se oscurece, retumban los truenos y el viento sopla con fuerza.
Ese temor volvió a hacerse presente la mañana de este lunes 16 de marzo en la casita de Moises y la señora Elena Buttó, situada en la calle 24-A del sector Viento Colao.

Su humilde vivienda, a la orilla de un barranco, parece estremecerse cada vez que llueve. El pequeño cuarto donde cada noche buscan refugio para dormir está a punto de ceder, y cada aguacero se convierte en una prueba de resistencia y fe.
La lluvia que cayó a primeras horas de la mañana dejó la calle convertida en barro. Moisés no pudo salir como de costumbre a jugar frente a su casa. Esta vez tuvo que conformarse con quedarse dentro, sentado en el suelo, escuchando música en una corneta prestada, sin embargo, su ánimo no decayó; entre canciones y sonrisas, el característico “activo, activo” seguía presente.

Pero para su madre, cada aguacero es motivo de angustia. La señora Elena confiesa que cuando llueve viven con “el Cristo en la boca”. El agua se cuela por todas partes y termina invadiendo el interior de la vivienda, que ni siquiera cuenta con piso completo.
“Se pasa toda el agua y la saco con un pote y un cepillo. Es un tobo por aquí y otro por allá. Hoy gracias a Dios llovió poco. Tenía miedo y le pedía a Dios que me cuidara. Sueño con mi casita; en ella viviría mejor con Moisés. No estaría con la pendencia de que se me pasa el agua”, relató con la voz cargada de esperanza.

A pesar de las dificultades, la señora Elena y el pequeño Moisés no pierden la fe. Ambos agradecen el apoyo que han recibido hasta ahora por parte de autoridades regionales y empresas privadas, que les han tendido la mano luego de que esta casa editora, El Periódico de Monagas, visibilizara su historia.
Mientras tanto, cada nube oscura en el cielo de Maturín sigue siendo motivo de preocupación para esta familia que, entre miedo y esperanza, sueña con un hogar seguro, donde la lluvia deje de ser una amenaza y se transforme en bendiciones.

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