Ángel Vegas, el hombre que venció la pena y conquistó corazones con maíz

Ángel Vegas, se levanta cada día se coloca su vestimenta casual para salir al centro de Maturín, concretamente a la esquina de una reconocida zapatería, donde muchos monaguense, alguna vez compro mazorca.
El joven, tiene 11 años vendiendo maíz a las afueras del establecimiento, pero antes de esto, tenía trabajo en un supermercado; con el tiempo vio que no le beneficiaba, por lo que tomó la decisión de dejarlo y buscar otra alternativa que si le permitiera vivir mejor.
La idea de vender jojoto, fue gracias a su tío que se dedicaba a lo mismo. Al principio le daba pena, pero poco a poco fue perdiendo ese miedo al que dirán; fue la fuerza y las ganas de salir adelante que tuvo Vegas, que lo impulsó a continuar pudiendo notar los frutos de su trabajo.
Ángel, al principio comenzó caminando por las calles del centro, luego se estableció en la esquina de la referida zapatería. Allí recibió muchos clientes, a los que define como "muy amables y fieles al momento de comprar mazorcas".
Vegas, tiene 3 hijos, de 2, 3 y 7 años, a los cuales saca adelante gracias a su venta; sus tres hijos le trasmiten ánimo y lo ven como un referente para salir adelante.
La historia de Ángel Vegas no es sólo la de un vendedor de mazorcas, sino la de un hombre que decidió transformar el miedo en oportunidad.
Su lugar en el centro de Maturín no es sólo un puesto, sino un símbolo de constancia, humildad y trabajo digno. En cada mazorca que vende, va también un pedazo de su historia, de su esfuerzo y del amor por sus hijos.
Redacción: Pasante: María Pereira.

Lea también: