Alberto Lara encontró en sus cocadas una oportunidad para echar pa´lante

La crisis económica que travesó el país hace unos años atrás fue oportunidad de oro para muchos que vieron en ella la forma para salir adelante con sus emprendimientos.
Alberto Lara, no la tuvo fácil, quizas es el reflejo de esos venezolanos que les tocó hacer de todo para llevar el bocado de comida a su casa, sólo que no se quedó de brazos cruzados.
De buscar jobito (ciruela amarilla) para venderlos y comprar yuca para comer, dio el paso a vender cocadas que le enseñó hacer su esposa. Desde entonces han psado siete años y hoy Alberto es reconocido por el kiosco azul situado a pocos metros del distribuidor del Bajo Gurapiche.
En el punto no sólo se vente la bebida procesada, los clientes del carismatico vendedor también son asiduos a comprar el agua fria de coco o la fruta tropical en su estado natural.
Lara no se ha quedado con la tradicional cocada, los clientes tienen opciones para escoger entre la natural y otras que llevan galletas, dulces y hasta un energetizante afrodisíaco, dando como resultado la popular "vitacoco".
Asimiso, destacó que en las últimas semanas las ventas han aumentado considerablemente debido a la sensación térmica que se registra en la ciudad por lo a diario encarga un camión de cocos que "se vende como pan caliente".

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