El Sabor del Amor: La Historia de una Madre Ejemplar

Hoy, 11 de mayo, en honor al Día de las Madres, celebramos la fuerza, el amor y la perseverancia conociendo la historia de una mujer ejemplar: Zulay, madre de ocho hijos y orgullo de Agua clara, Costa Arriba, Monagas.

 

‎Zulay ha dedicado su vida a criar a sus hijos con esfuerzo y trabajo digno, siguiendo el legado de su abuela, quien le enseñó desde joven el arte de preparar dulces tradicionales. Desde su adolescencia, ha trabajado incansablemente elaborando besos de coco, pan dulce, arroz con coco, majaretes y turrones, productos con los que ha sacado adelante a su familia.

 

 

‎Todos los días  Zulay viene al centro de Maturín a vender sus dulces con amor y dedicación, enfrentando el sol, la lluvia y las dificultades de la vida con una sonrisa y una fe inquebrantable. A pesar de sus problemas de salud, como la diabetes, nunca se rinde. Su fe en Dios es su fortaleza, y agradece por cada día que puede llevar el sustento a su hogar.

 

‎“Esto no tiene por qué dar pena. Hay que buscarlo, no pedirlo.”

 

‎Con estas palabras, Zulay invita a otras madres a levantarse, a trabajar con dignidad y a no dejarse vencer por las circunstancias.

 

‎Ella recuerda con orgullo cómo su abuela, a pesar de tener una discapacidad, preparaba dulces desde el suelo, sin dejar que nada la detuviera. Esa imagen, grabada en su memoria, es la chispa que encendió en ella la pasión por el trabajo honesto y el amor incondicional por su familia.

 

 

 

‎En un mundo donde muchas veces se pierde la esperanza, historias como la de Zulay  llenan de fe y admiración. Su mayor deseo en este Día de las Madres no es un regalo, sino salud y bienestar, para seguir compartiendo la vida con sus hijos.

 

‎"Ser madre es amar sin medida, trabajar sin descanso y seguir adelante cuando todo parece cuesta arriba" , dijo.

 

 

‎Gracias, Zulay, por recordarnos que el verdadero valor está en el corazón de una madre que nunca se rinde.

Reiniel

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