12 de marzo de 2018 | 99 Visitas hasta ahora...

¿Una nueva oposición?

Jose Vicente Rangel

Por José Vicente Rangel

Los senderos de la política son impredecibles. Acciones y reacciones se disparan en medio de inusitadas circunstancias que, muchas veces, exceden las predicciones de aquellos que en apariencia dirigen. No es una proyección lineal lo que caracteriza a la política.

Es la sinuosidad determinada por lo económico, lo social, lo cultural. ¿Qué se impone en definitiva? ¿Qué predetermina el curso del acontecer político?
Veamos: Hace aproximadamente un año analistas políticos, estudiosos de las tendencias de la opinión pública, encuestadores, y postinudos interpretes de la realidad nacional, afirmaban que el chavismo había desaparecido, que dejaba de ser una fuerza poderosa, y que no ganaría una elección más. Incluso, en tono de burla, pronosticaban que el chavismo ni siquiera vencería en una elección de junta de condominio.

Un año más tarde la situación cambió. Los más agudos analistas, los que habían anunciado la muerte ideológica y electoral del chavismo, los heraldos de la desaparición del más poderoso movimiento de masas de Venezuela, reaccionaban sorprendidos ante el renacer del chavismo. Unos manifestaban no entender que un movimiento, aparentemente agotado, resurgiese con el vigoroso impulso movilizador del pueblo, al extremo de ganar en un corto lapso, con abrumadora ventaja, varias pruebas comiciales, y reconocer que la situación para el presidente Maduro había pasado, de un precario apoyo popular, a lograr la primera opción para ser reelecto presidente.

¿Qué ocurrió durante esos meses para que cambiara, en forma tan radical, la realidad política del país? ¿Se subestimó una vez más la fuerza del chavismo? Sin duda que sí. Porque en los componentes del antichavismo -derecha y ultraderecha nacional e internacional- la evaluación que se hace del movimiento fundado por Hugo Chávez es deprimente. Se le niega la condición de factor político sólidamente vinculado al sentimiento popular y de expresión auténtica de la aspiración de cambios en el país.

¿Qué pasó con la oposición? ¿Acaso no fue determinante la conducción errática del núcleo dirigente, la arrogancia que la caracterizó?

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