5 de noviembre de 2018 | 217 Visitas hasta ahora...

Un amigo de Venezuela

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Manuel Cabieses, es un escritor y periodista chileno, director de la revista Punto Final, torturado, preso en varios campos de concentración de la dictadura de Pinochet y exiliado en Venezuela donde lo conocí.

La nuestra es una larga amistad, fundada en la lealtad y en la afinidad de ideales, que ha compartido triunfos y derrotas del movimiento popular.

Cabieses publicó hace poco un libro memorioso sobre su actividad periodística y su dura travesía por la política y ahora publicó un artículo titulado El Escudo de Venezuela, que hoy inserto en esta columna, dado los importantes aportes que hace sobre la actual situación venezolana y las graves amenazas que se abaten sobre el país.

– Lo hago porque en mi caso, cuando alguien analiza algún tema con ideas que comparto, siento gran satisfacción al contribuir a su difusión y mucho más cuando lo tratado tiene que ver con el sentido de patria y la defensa de la soberanía nacional.

– Al final de su artículo Cabieses escribe: “El patriotismo en defensa de su derecho a la autodeterminación, es el escudo de la Venezuela bolivariana. Sus potenciales agresores no deberían subestimar el coraje de un pueblo orgulloso de sus tradiciones de lucha”. A continuación la columna del amigo –amigo probado de Venezuela–, Manuel Cabieses:

El escudo de Venezuela
“Nada más parecido a los preparativos de un ataque armado que la escalada de sanciones norteamericanas y europeas contra Venezuela. El “fuego artillero” diplomático, económico y mediático intenta debilitar las defensas de Venezuela para disminuir los costos de una intervención militar.

El coro vergonzoso del Grupo del Grupo de Lima hace lo propio desde una retaguardia que la historia condenará en forma implacable.

Así comenzaron siempre las intervenciones norteamericanas en América Latina. Tanto las que llevó a cabo con sus propias fuerzas como las que instrumentó con mano mora.

No es indispensable remontarse al pasado para demostrarlo. Pero no es tarea ociosa si se hace de la mano de ese gran latinoamericano que fue el periodista argentino Gregorio Selser.
Los chilenos conocemos en carne propia los métodos del Gran Buitre del Norte para derrocar gobiernos leales a sus pueblos.

Hasta hoy sufrimos los efectos de la trama conspirativa, financiera y mediática que desembocó en el golpe militar de 1973, en el terrorismo de Estado de la tiranía y en su herencia vigente en los antivalores de la economía, la política y la cultura de Chile.

Pero el imperio no ha logrado romper la unidad pueblo-fuerzas armadas, piedra angular del proceso bolivariano. Fracasó también el intento de asesinar al presidente Nicolás Maduro y a la cúspide civil y militar del Estado venezolano.

Al imperio no le queda otro camino que le intervención militar y no hace misterio de sus intenciones. Así lo admite el Comando Sur de los EE.UU. Sus amenazas, que agitan el garrote de Monroe, humillan a toda América Latina y el Caribe.

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