11 de marzo de 2018 | 198 Visitas hasta ahora...

“Tickling”: las cosquillas del placer

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Tickling es el nombre que se le ha dado a una técnica que, a través de cosquillas eróticas, muestra el camino hacia un orgasmo explosivo y suma carcajadas al clímax.

Pero más allá de lo puramente sexual, esto tiene una justificación científica. El sitio clarín.com expone que “el cosquilleo produce risa, lo que –a su vez– genera endorfinas (la “hormona de la felicidad”) y estimula las áreas del cerebro que se vinculan al goce y el deseo. Por eso, incluir esta práctica en el franeleo previo es casi una obligación entre las sábanas”.

Instrucciones
Según explica el portal antes señalado, no hay un área del cuerpo definida. Todo puede convertirse en una gran zona erógena sensible, del cuello o los pezones a la punta del pie, todo vale. Y lo más importante: que cada uno descubra su propio “punto débil”, algo que también puede ser una parte esencial del juego.

Una vez que descubrieron juntos los puntos más calientes de cada uno, manos a la obra. Y nunca mejor dicho.

Pueden hacerse mutuamente las clásicas cosquillas con los dedos, apostar por la sutileza y pasar delicadamente las yemas o… ¡Jugar con plumas! A todo esto le podés sumar algunos complementos hot como vendar los ojos, atar las muñecas o todo lo que los excite para aumentar la pasión”, señalan.

Estas llamadas cosquillas del placer pueden hacerse con la boca, con la yema de los dedos o bien, jugando con otros artículos como plumas, flores, pinceles y telas. Su fin último es llegar a un orgasmo explosivo.

Según los expertos, el cosquilleo genera una liberación de aminas en el cerebro que producen una sensación de goce, excitación y orgasmo.
Así que las cosquillas dejaron de ser un juego para niños y llegaron hasta las sábanas. ¡A disfrutarlas!

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