13 de marzo de 2018 | 117 Visitas hasta ahora...

Las 10 grandes razones por las que tener más sexo es beneficioso para la salud

las 10 grandes

Si estás estresado, probablemente tener sexo es lo último que tienes en mente. Pero si puedes entrar en la onda, el sexo es un gran liberador de estrés. Las relaciones sexuales inundan el cerebro de todas las sustancias químicas que nos producen una sensación de bienestar y, por otro lado, reducen los niveles de cortisol, la hormona responsable de generar estrés en nosotros.

La dopamina, que impacta los centros de placer y recompensa del cerebro; las endorfinas, que mitigan el dolor y el estrés; y la oxitocina, también conocida como la hormona de los mimos, son liberadas durante el sexo y sus niveles más altos se experimentan al lograr un orgasmo, según recoge Sandee LaMotte.

¡Cómo mejora el ánimo!

La oxitocina promueve la sensación de bienestar y felicidad. Y no tenéis que saltar como conejos para sentiros así.

Un estudio realizado en 30.000 hombres y mujeres estadounidenses, entre 1989 y 2012, concluyó que tener sexo al menos una vez a la semana en una relación estable era suficiente para hacer feliz a las personas.

Pero el beneficio no solo lo genera el coito. Análisis realizados en adultos mayores encontraron que tomarse de las manos, abrazar, besar y caricias mutuas también contribuyen a tener una mejor calidad de vida.

Y puede prevenir la depresión también. Investigaciones demostraron que hombres y mujeres que tienen relaciones sexuales con sus parejas tienen mayor satisfacción con su salud mental. (Desafortunadamente, los beneficios no se extendieron a la masturbación).

Eso sí, el estímulo no parece funcionar cuando se trata de sexo casual o de una noche. Una investigación realizada en casi 7.500 alumnos de 14 universidades públicas encontró que quienes tenían más relaciones informales evidenciaban niveles más bajos de felicidad y autoestima. Los niveles de depresión y ansiedad en ellos eran mayores.

En contraste con la creencia de que los hombres son más proclives a estar bien manteniendo sexo casual, los investigadores no encontraron diferencias entre hombres y mujeres en este asunto.

Si quieres dormir mejor…

La prolactina, la hormona que te permite relajarte, también se libera tras el orgasmo. La combinación de la prolactina y el resto de las hormonas que producen bienestar son la razón por la cual, tras tener sexo, las personas duermen tan bien.

Para lograr el máximo nivel de prolactina, la ciencia sugiere alcanzar el orgasmo con la pareja, si es posible. Estudios demuestran que el nivel de prolactina tanto en hombres como en mujeres después de la copulación puede llegar a ser “400% mayor que tras haberse masturbado”.

Lamentablemente, la falta de sueño -que afecta a un tercio de los estadounidenses- puede impactar la satisfacción sexual. Un estudio realizado en cerca de 10.000 mujeres con edades entre 50 y 79 años concluyó que quienes durmieron menos de siete u ocho solían ser menos activas sexualmente. Además, mientras más edad tenga la mujer, más probable es que haya tenido menos sexo por haber dormido poco.

Los trastornos del sueño pueden desempeñar un rol importante. Por ejemplo, los hombres y las mujeres con apnea obstructiva del sueño, caracterizados por ronquidos fuertes y períodos de cese de la respiración, reportan una vida sexual menos activa.

Esto afecta aún más fuerte a los hombres. Para producir testosterona, los hombres necesitan un buen período de sueño reparador e ininterrumpido. Sin eso, podrían tener niveles más bajos de testosterona y sufrir disfunción eréctil.
¿Qué sucede cuando se mejora el sueño? Buenas noticias para ambos sexos: la libido aumenta

Según un estudio de 2015, las mujeres que dormían bien tenían más probabilidades de experimentar deseo sexual al día siguiente. De hecho, un aumento de una hora en la duración del sueño se correlacionó con un aumento del 14% en las probabilidades de que una mujer tenga relaciones sexuales con su pareja.

E investigadores del Hospital Militar Walter Reed descubrieron que usar una máquina de CPAP, un aparato de respiración utilizado para corregir la apnea del sueño, mejoraba la función sexual y la satisfacción de todos los hombres en su estudio, pero era especialmente útil para las personas con disfunción eréctil.

Potencia tu sistema inmunológico

Tener relaciones sexuales con regularidad también ayuda a combatir las enfermedades.

Investigadores de la Universidad de Wilkes en Pensilvania preguntaron a estudiantes con qué frecuencia tenían relaciones sexuales cada semana y luego compararon los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo que funciona como la primera línea de defensa del cuerpo, en la saliva.

Los estudiantes que tenían relaciones sexuales una o dos veces por semana tenían los niveles más altos de inmunoglobulina A: 30% más que aquellos que no tenían relaciones sexuales, pero también aquellos que tenían relaciones sexuales tres o más veces por semana. Además, los estudiantes que tenían relaciones satisfactorias a largo plazo tenían los niveles más altos del anticuerpo.

Esto tiene sentido si consideramos la investigación sobre el apoyo social y el sistema inmune. Un estudio de 276 voluntarios sanos en la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, descubrió que aquellos con las redes sociales más diversas, que incluían no solo a amantes sino a familiares, amigos y organizaciones, eran los menos propensos a contraer resfriados.

Si estás estresado, probablemente tener sexo es lo último que tienes en mente. Pero si puedes entrar en la onda, el sexo es un gran liberador de estrés. Las relaciones sexuales inundan el cerebro de todas las sustancias químicas que nos producen una sensación de bienestar y, por otro lado, reducen los niveles de cortisol, la hormona responsable de generar estrés en nosotros.

La dopamina, que impacta los centros de placer y recompensa del cerebro; las endorfinas, que mitigan el dolor y el estrés; y la oxitocina, también conocida como la hormona de los mimos, son liberadas durante el sexo y sus niveles más altos se experimentan al lograr un orgasmo, según recoge Sandee LaMotte.

¡Cómo mejora el ánimo!

La oxitocina promueve la sensación de bienestar y felicidad. Y no tenéis que saltar como conejos para sentiros así.

Un estudio realizado en 30.000 hombres y mujeres estadounidenses, entre 1989 y 2012, concluyó que tener sexo al menos una vez a la semana en una relación estable era suficiente para hacer feliz a las personas.

Pero el beneficio no solo lo genera el coito. Análisis realizados en adultos mayores encontraron que tomarse de las manos, abrazar, besar y caricias mutuas también contribuyen a tener una mejor calidad de vida.

Y puede prevenir la depresión también. Investigaciones demostraron que hombres y mujeres que tienen relaciones sexuales con sus parejas tienen mayor satisfacción con su salud mental. (Desafortunadamente, los beneficios no se extendieron a la masturbación).

Eso sí, el estímulo no parece funcionar cuando se trata de sexo casual o de una noche. Una investigación realizada en casi 7.500 alumnos de 14 universidades públicas encontró que quienes tenían más relaciones informales evidenciaban niveles más bajos de felicidad y autoestima. Los niveles de depresión y ansiedad en ellos eran mayores.

En contraste con la creencia de que los hombres son más proclives a estar bien manteniendo sexo casual, los investigadores no encontraron diferencias entre hombres y mujeres en este asunto.
Si quieres dormir mejor…

La prolactina, la hormona que te permite relajarte, también se libera tras el orgasmo. La combinación de la prolactina y el resto de las hormonas que producen bienestar son la razón por la cual, tras tener sexo, las personas duermen tan bien.

Para lograr el máximo nivel de prolactina, la ciencia sugiere alcanzar el orgasmo con la pareja, si es posible. Estudios demuestran que el nivel de prolactina tanto en hombres como en mujeres después de la copulación puede llegar a ser “400% mayor que tras haberse masturbado”.

Lamentablemente, la falta de sueño -que afecta a un tercio de los estadounidenses- puede impactar la satisfacción sexual. Un estudio realizado en cerca de 10.000 mujeres con edades entre 50 y 79 años concluyó que quienes durmieron menos de siete u ocho solían ser menos activas sexualmente. Además, mientras más edad tenga la mujer, más probable es que haya tenido menos sexo por haber dormido poco.

Los trastornos del sueño pueden desempeñar un rol importante. Por ejemplo, los hombres y las mujeres con apnea obstructiva del sueño, caracterizados por ronquidos fuertes y períodos de cese de la respiración, reportan una vida sexual menos activa.

Esto afecta aún más fuerte a los hombres. Para producir testosterona, los hombres necesitan un buen período de sueño reparador e ininterrumpido. Sin eso, podrían tener niveles más bajos de testosterona y sufrir disfunción eréctil.
¿Qué sucede cuando se mejora el sueño? Buenas noticias para ambos sexos: la libido aumenta

Según un estudio de 2015, las mujeres que dormían bien tenían más probabilidades de experimentar deseo sexual al día siguiente. De hecho, un aumento de una hora en la duración del sueño se correlacionó con un aumento del 14% en las probabilidades de que una mujer tenga relaciones sexuales con su pareja.

E investigadores del Hospital Militar Walter Reed descubrieron que usar una máquina de CPAP, un aparato de respiración utilizado para corregir la apnea del sueño, mejoraba la función sexual y la satisfacción de todos los hombres en su estudio, pero era especialmente útil para las personas con disfunción eréctil.
Potencia tu sistema inmunológico

Tener relaciones sexuales con regularidad también ayuda a combatir las enfermedades.

Investigadores de la Universidad de Wilkes en Pensilvania preguntaron a estudiantes con qué frecuencia tenían relaciones sexuales cada semana y luego compararon los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo que funciona como la primera línea de defensa del cuerpo, en la saliva.

Los estudiantes que tenían relaciones sexuales una o dos veces por semana tenían los niveles más altos de inmunoglobulina A: 30% más que aquellos que no tenían relaciones sexuales, pero también aquellos que tenían relaciones sexuales tres o más veces por semana. Además, los estudiantes que tenían relaciones satisfactorias a largo plazo tenían los niveles más altos del anticuerpo.

Esto tiene sentido si consideramos la investigación sobre el apoyo social y el sistema inmune. Un estudio de 276 voluntarios sanos en la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, descubrió que aquellos con las redes sociales más diversas, que incluían no solo a amantes sino a familiares, amigos y organizaciones, eran los menos propensos a contraer resfriados.

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