11 de octubre de 2018 | 447 Visitas hasta ahora...

“La única nevera que está llena en Venezuela es la de la morgue”

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“Venezuela tiene una nueva geografía”, proclama Tomás Páez Bravo, pues a sus 24 Estados tradicionales hay que sumarle las numerosas comunidades en el exterior.

El sociólogo de origen canario reconoce que comenzó a trabajar sobre el fenómeno de la migración venezolana sin proponérselo.

En el año 2013, buscó a 60 de sus alumnos de la Universidad Central de Venezuela que se habían afincado en España y comenzó a hacerles preguntas por curiosidad.

Esa semilla terminó alumbrando La voz de la diáspora venezolana, un estudio que ya suma varias ediciones y también se ha traducido en un programa de radio semanal.

Calcula que en el camino se ha reunido con al menos 5.000 de sus paisanos distribuidos por el mundo. Se ha convertido en una autoridad en el asunto. Ha sido invitado a hablar sobre el tema en Harvard, en el Parlamento Europeo y, estos días, en Bogotá: Colombia, el vecino que recibe la mayor parte del flujo migratorio, y que ya acoge cerca de un millón de venezolanos. “Esta es la oleada de la desesperanza”, sentencia.

Sentado en el tradicional Café Pasaje, junto a la plazoleta de la Universidad del Rosario, en el centro de la capital, Páez rememora las premisas bajo las cuales echó a andar La voz de la diáspora. De entrada, se resiste a la idea de la fuga de cerebros, pues sostiene que el capital humano circula, lo que termina por beneficiar tanto al país de origen como al de acogida.

“Toda diáspora es buena, y Venezuela es el mejor ejemplo: creció gracias al aporte que hizo la inmigración”, afirma al repasar cómo el país caribeño ha recibido, históricamente, comunidades de migrantes españoles, italianos, libaneses, sirios o colombianos.

Está convencido de que las diásporas disminuyen la pobreza, y apunta a una relación directa entre migración y emprendimiento. Lo respalda con una cifra: el 20% de los venezolanos en el exterior son emprendedores que crean riqueza. Sus esperanzas para la reconstrucción del país sudamericano están afincadas allí. Incluso si no regresan, “las mejores reservas internacionales con las que cuenta Venezuela es el capital humano que tiene afuera”.

Pregunta. ¿Cómo pasó Venezuela de ser un país de inmigrantes a uno de emigrantes?

Respuesta. Nosotros le preguntamos a la gente por qué se fue del país. Y hay una razón que se desglosa en dos. La razón fundamental es el modelo del socialismo del siglo XXI, y las dos razones particulares son la inseguridad y el desmadre económico, que, más que económico, es institucional. Es un país en descomposición. Es la escasez de medicinas, pero también de repuestos, de ideas, de verdad… el problema se sintetiza en una frase muy dura que yo suelo repetir: la única nevera que está llena en Venezuela es la de la morgue.

P. ¿Cómo dimensionar el éxodo venezolano?
R. En el Observatorio hacemos un seguimiento diario con toda la gente que tenemos regada por el mundo dentro del proyecto. Y eso nos da en este momento entre 3,9 y 4 millones de personas fuera de Venezuela –en 90 países y más de 300 ciudades. La ONU está hablando de 2,3 millones en los dos últimos años, que son consistentes con lo que nosotros hemos dicho, pues hasta 2015 eran 1,6 millones. Al hacer la suma, es el número con el que estamos trabajando.

En el escenario más crítico, a Colombia podrían llegar más de cuatro millones de venezolanos en los próximos tres años. Así lo anticipó el canciller Carlos Holmes Trujillo. //El País de España

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