11 de julio de 2018 | 192 Visitas hasta ahora...

Francia impone su ley

Concreta y sólida, italiana o simeonesca si se quiere, Francia se plantó en la final del Mundial.

La tercera de su historia, 20 años después de alcanzarla y ganarla en el campeonato que organizó en 1998, antes de perder la de 2006 ante Italia.

Tumbó a Bélgica en un partido sobrio y con una de las armas que suelen acompañar a estos equipos tan pétreos: el balón parado.

Del cabezazo de Umtiti en el arranque del segundo tiempo ya no se pudo reponer la atractiva Bélgica de Roberto Martínez.
Se encontró con una selección que gestiona los espacios y el marcador como ninguna de las que ha participado en este campeonato.

Antoine Griezmann tiene en Didier Deschamps un ideólogo que maneja los mismos registros que su entrenador en el Atlético. Brillo, el justo, y cuando se puede. Eficacia, toda y más. Sufrimiento y sudor, por descontado.

No luce Francia en ataque, pero deslumbra y gana con un trabajo defensivo en campo propio que apenas concede ocasiones. A Deschamps siempre le importó poco o nada la estética.

Fue mediocentro defensivo, hizo un máster en el calcio en sus años en la Juventus y fue la dovela táctica de la Francia campeona de Aimé Jacquet. Su obra está a un partido de coronarle campeón del mundo como entrenador. //Especial

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