10 de octubre de 2018 | 822 Visitas hasta ahora...

En Potrerito: “Comemos lo que conseguimos de la basura”

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Más de 20 familias entre jóvenes y adultos hurgan entre desechos para poder llevar a su casa el pan de cada día

A partir de las 4:30 de la mañana comienza la labor de buscar entre pilas de basura cobre, bronce, cartón y aluminio para vender

Para muchos, el hacer el sacrificio de hurgar dentro de la basura para que a sus hijos no les falte el pan de cada día, pareciera ser hasta un cuento irreal en una ciudad petrolera como lo es Maturín, pero no es una historia cualquiera, es la realidad.

A varios kilómetros del casco central, específicamente en Alto Potrerito, conocido como el Botadero de basura municipal, familias enteras con tantas carencias y necesidades se ven en la obligación de buscar en los cerros de desechos “cualquier cosa” que produzca algo de ingreso para poder comer, tan terrible ocupación abarca hasta niños, tres menores de edad dependen de la actividad para su alimentación.

Desde tempranas horas, antes de que salga el sol, a las 4:30 de la mañana, grupos de personas se aglomeran en el sitio a la espera de camiones compactadores que consideran como “el camión del chance”.

Jean Carlos Rondón, un hombre de aproximadamente 40 años de edad, lleva más de ocho meses esperando que las unidades descarguen la basura para comenzar su faena.

Con palo en mano va removiendo los desechos en busca de plásticos, cobre, bronce, cartón y hasta un par de zapatos que esté en buenas condiciones para que sus chamos puedan asistir al colegio.

El hombre se desempeñaba como agricultor en Jusepín, llegó al sitio producto de la situación económica que atraviesa el país.

“Aquí pasamos horas buscando y no puedo llegar a mi casa sin nada porque me esperan mis cuatro hijos”, expresó.

Hay muchas historias parecidas a la de Rondón, hombres de piel tostada por el inclemente sol y la preocupación de no tener nada en su mesa, les da fuerza para aguantar el hedor de los desechos orgánicos que dejan en la zona.

Lo difícil vale la pena
En medio de la inagotable búsqueda con el sol sobre su espalda y mientras gruesas gotas de sudor recorren su frente, el sacrificio por el cual pernoctan en el sitio comienza a valer la pena cuando hallan piezas que puedan comercializar.

Javier Díaz aseguró que el kilo de cobre y de aluminio está en 20 bs.S., mientras que el cartón cuesta 0,20 Soberanos y el plástico Bs. S. 4.
“Conseguir el kilo cuesta y cuando se consigue es porque han llevado hasta 10 camiones cargados de basura y la ganancia tenemos que dividirla en familia (equipo de 4 a 5 hombres)”.

Trabajo honrado
“Nadie se imagina el trabajo que nosotros pasamos, hoy en día no llegan camiones porque los desvían hacia otra zona, esperamos junto a los zamuros para buscar, esto también es un trabajo y digno porque preferimos estar aquí para luego vender lo que conseguimos que andar robando a los demás con pistola”, expresó otro de los hombres que cada día espera a la entrada del botadero.

Muchos prefieren buscar en la basura para luego vender algo y luego dividen entre 20 y no andar robando a mano armada en la calle

Dos familias viven en el sitio
Entre montañas de basuras, rodeados de aves de rapiña habitan dos familias en casas de bloques y de láminas de zinc.

Jesús Hernández, residente del sitio expresó que habitar en la zona es no “vivir”, en el patio del inmueble guardan envases plásticos para vender, motivo por el que las culebras han asechado la zona, en busca de refugio.

Añadió que las autoridades municipales no han mostrado interés por resolver la crítica situación del lugar, debido a que la basura cubre más de 5 kilómetros de la carretera principal del referido sector. //Omar Padrón

-Jean Carlos Rondón:Antes me dedicaba a la agricultura pero la actual situación me obligó a venir hasta acá a buscar entre los desechos”.

-Javier Díaz: “Esperamos que lleguen los camiones para tratar de conseguir el aluminio, cobre, cartón y bronce”.

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