13 de septiembre de 2018 | 128 Visitas hasta ahora...

A los 366 años de la Vírgen de Coromoto

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Por P. Manuel Gerónimo Sifontes

Dios salva metiéndose en medio de la historia de los seres humanos, desde dentro y no desde fuera, reconciliando a unos con otros, no enemistando, rehabilitando a víctimas y victimarios, superando la venganza por el reconocimiento y el perdón, pacificando y no avasallando, involucrándose en primera o segunda persona, escogiendo a los pequeños y humildes para hacer cosas grandes, caminando con el pueblo, con paciencia y sembrando esperanza no decretando la paz y la libertad sin antes conquistarla.

Desde la lógica y la inteligencia de la fe, estas son algunas de las características del comportamiento de Dios a lo largo de la historia de la salvación desde los cuales se percibe su intervención como oferta o propuesta para los que lleguen a creer y a esperar en El.

En todas las épocas y en todos los tiempos ha ofrecido “salvavidas” para salvar y liberar a los que claman justicia al cielo. Esta es la experiencia constatable en la vida de Noé, sólo su familia creyó y se salvó, los demás seguían bebiendo y comiendo hasta que llegó el diluvio y por no creer perecieron.

Cf. Gn.7, 22-24. A los Israelitas esclavos en Egipto los salvó sirviéndose de la fe de Moisés: “claramente he visto como sufre mi pueblo que está en Egipto…Por eso he bajado, para salvarlos. Por lo tanto ponte en camino, que te voy a enviar ante el faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas” Cf. Ex. 3, 7-10.

En la encarnación del Hijo Eterno de Dios, él vuelve a caracterizarse por involucrarse, ya sin usar mediaciones, (Noé, Abrahán, Moisés, Elías, David, Salomón, etc) ahora él asume la salvación y liberación en primera persona, se ha servido de la fe y de la obediencia de su madre, María de Nazaret, quien creyó y esperó en Dios y le presentó los medios necesarios para que se consolidara la inauguración de su Reino y su justicia.

En la aparición Milagrosa de la Virgen María, la misma de Nazaret en la ciudad de Guanare, estado Portuguesa, el 11 de Septiembre de 1652 al cacique Coromoto, se ha mantenido la constante de Dios, utilizando sus mejores recursos, su más fiel y servidora creatura para sembrarla fe y la esperanza en medio del sufrimiento y la humillación, ayudando a encontrar el camino de la verdad, en el anuncio de la salvación que ofreció por la recepción del bautismo.

Hoy urge recuperar el valor salvífico de las promesas bautismales. Así como en otrora a los cielo irrumpió la voz del niño con hambre, de la madre con el alma entristecida, del hombre inconsciente de tu amor.

Sometidos y humillados caminaban y caminan hoy muchos hijos de este pueblo con los pies descalzos y cansados por cualquier camino sin destino, sedientos de un futuro más prometedor.

A los 366 años de su aparición le pedimos que en el nombre de quien la envió, nos ayude liberar este pueblo del calvario, bajándolo de la cruz a la luz de la resurrección. Que tengamos valor y dignidad para reconstruir con trabajo y esfuerzo un mejor país y que sea realmente templo de tu devoción.

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