Cuando una carnicería se transforma en hogar

El doble terremoto del pasado 24 de junio, nos ha dejado historias de vidas que contar como periodista, pero también que nos entristecen.
Convenza y Michelle, ambos nacidos italianos pero con más de 50 años en el país, como todos los inmigrantes italianos vinieron a trabajar y echar raíces, se instalaron en Los Símbolos, Caracas y allí fundaron su frigorífico Zeus, ellos forman el escenario de este céntrico barrio caraqueño con su colección de botellas vacías antiguas de refrescos y fotografías de familiares en la paredes, el recuerdo de varias generaciones de carniceros napolitanos.
Hoy Enza y Miguel, de 67 y 73 años, como le dicen en su barrio venezolano, con los integrantes de su familia, con sus dos hijas, dos nietas y un niño de cuatro años perdieron su casa en el terremoto, la primera noche la pasaron en una carpa en Los Símbolos mientras buscaban desesperadamente a alguien que pudiera recibirlos, le ofrecieron un apartamento deshabitado en Bello Campo, pero estaba en el séptimo piso y para entonces la salud de Miguel había empeorado, tenía un dolor agudo en su pierna derecha, ante la imposibilidad de subir y bajar escaleras para Miguel tomaron una decisión: Irían a la carnicería.
Allí entre las grietas que dejó el terremoto en las paredes y frente a los refrigeradores de carne, la familia acomodó colchones improvisados para pasar la noche. Transformó la carnicería en su hogar.Mientras intentaban sostenerse entre el trabajo, la incertidumbre y una vivienda que no han podido recuperar tocaron la puerta de la Embajada en Italia, a través de WhatsApp expusieron su problema al consul, les informaron que estaban registrados en una lista de ayuda inmediata. Fueron al colegio Agustín Codazzi, porque supuestamente les darían alimentos, pero está cerrado, le preguntaron si querían irse a Italia, pero debían pedir el pasaje a su familia.
Mientras Italia anunciaba el despliegue de equipos de Protección Civil, personal médico en hospitales, vuelos con ayuda humanitaria y centros de acopio, siguen viviendo en la carnicería sin obtener ningún tipo de ayuda, nunca fueron censados, nadie registró sus datos.

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