Ana María Lennon, investigadora del Instituto Curie, en Francia; afirma que la incertidumbre por las variantes, por las vacunas y por lo que vendrá después es global y abarca a toda la sociedad en su conjunto.

Por: Ernestina Herrera  |   8 May, 2021 - 11:25 am

Tanta cosas que se han dicho sobre la pandemia del coronavirus, ¿pero realmente sabemos todo sobre el mismo?

A medida que la pandemia crece en el mundo, ya han muerto 3 millones de personas, nos damos cuenta que cada vez conocemos menos: el tema de las variantes y de las mutaciones, la manera cómo vamos a enfrentar la post pandemia y no sabemos cuándo estaremos en ella sigue siendo un misterio para todos.

Fe en la ciencia

En esta pandemia, la esperanza ha estado puesta en las soluciones que pueda ofrecer la ciencia para combatir el virus y poner fin a la crisis global”, expresa la inmunóloga Ana María Lennon, investigadora del Instituto Curie, en Francia.

Entre los ciudadanos es común que esa incertidumbre cause miedo y ansiedad, y en algunos casos deriva en la desconfianza hacia la ciencia. Los científicos, sin embargo, están acostumbrados a lidiar con esa incertidumbre. De hecho, es parte de su trabajo.

Lennon habla sobre cómo la pandemia le genera reflexiones sobre el rol de los científicos en la sociedad, los retos de comunicar lo que no se sabe sobre el coronavirus y la necesidad de que en la sociedad haya un mayor conocimiento del método científico y se estimule el pensamiento crítico.

Licenciada de Biología en la Universidad de Chile, Lennon obtuvo una maestría y un doctorado en Genética por el Instituto Pasteur (Francia) y realizó estudios postdoctorales en la Universidad de Harvard (EE.UU). Ha desarrollado gran parte de su carrera en Francia, en el Instituto Curie, uno de los más importantes del campo de la medicina y la biología a nivel mundial. Su carrera científica se ha enfocado en el funcionamiento de las células en el sistema inmunológico. En 2018 fue reconocida con el Premio Nacional de Investigación, otorgado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Medicina de Francia.

Sabemos muy poco

Ella manifiesta que la sociedad ha estado expuesta a lo que nosotros vivimos cada día, que es tratar de entender lo que no se entiende y, claro, al estar expuesta a eso, la gente ha tenido que tomar conciencia de lo poco que se sabía, “y de lo humildes que nosotros los científicos tenemos que ser, porque queda mucho por descubrir”.

Dice que “la naturaleza nos vive sorprendiendo y eso pienso que genera mucho estrés, porque en el fondo la sociedad no entiende bien lo que es el proceso científico, de hacer una pregunta científica, de diseñar un experimento, de interpretar el resultado de ese experimento para tratar de contestar. Me parece que hay un desconocimiento profundo de lo que es la ciencia y el proceso científico por parte de la sociedad, y eso es lo que la pandemia nos ha revelado. Me parece que nuestra misión en adelante, y también la misión de los profesores y de todos los que van a definir la educación científica en una sociedad, es hacer entender ese proceso”.

Manifiesta que no es solo transmitir conocimiento científico, conocimiento que de hecho se puede encontrar en internet. El conocimiento per se hoy está muy disponible, pero cómo se ha llegado a ese conocimiento y cuál es el método científico, la manera de pensar que se ha utilizado para poder generar ese conocimiento, eso es lo que debemos explicar mejor, y eso es en parte por nuestra culpa, porque hemos estado muy aislados, no nos hemos implicado suficientemente dentro de la sociedad.

El peligro de las redes sociales

En las redes sociales circula gran cantidad de información sobre el coronavirus, muchas veces generada por personas que no son expertas,  los políticos, los profesores, etcétera, deben también estar más dispuestos a recibir el conocimiento científico,  los periodistas deben tener también una formación científica, que ellos mismos hayan experimentado lo que es la investigación en laboratorio, considera que hay que generar esa pasarela para permitirle a estudiantes que han hecho ciencia, que han hecho doctorado, volverse mediadores hacia la sociedad, por ejemplo en la forma de periodismo, pero también en la forma de profesores, de gente implicada más en la política, en la organización de la educación, etcétera.

La pandemia puede ser una oportunidad para que haya una relación más abierta entre los científicos y la sociedad en general. Una frase que hemos escuchado mucho por parte de los políticos durante la pandemia es “estamos haciendo lo que nos dice la ciencia“. Algunos expertos, sin embargo, advierten que hay riesgos en el uso de esa expresión. ¿Usted qué opina,  “muchos políticos se han escondido detrás de eso para evitar que se les considere responsables de la situación, y eso está mal. A mi me parece que lo correcto es decir que los políticos están escuchando a los científicos, lo que es verdad, pero que después ellos toman las decisiones basados en lo que dicen los científicos, pero también en todo el resto, los intereses económicos, en las consecuencias psicológicas que puede haber sobre la gente, etcétera. En esta pandemia por el momento no se ha encontrado una solución absoluta. Espero que se encuentre luego en las vacunas, y esa sí ha sido una labor de la ciencia”.

Desinformación

A la científica le ha preocupado mucho es la deformación de lo que uno dice, sacándolo de contexto. Ese es todo el problema, la ciencia no se puede resumir en una frase de cinco, seis palabras. El resultado científico es algo que se solo se puede resumir en el contexto del experimento que se realizó.

¿Qué le inquieta a la gente? Saber cuál es la vacuna más efectiva, por ejemplo, los expertos dan muchas opiniones, pero persisten las dudas. Es el caso de la vacuna AstraZeneca que habla de la trombosis y ha creado un escándalo mundial, la ciencia sigue estudiando

Dos de las vacunas que están funcionando muy bien son de ARNm, que son muy novedosas. Son vacunas que ya se habían hecho en el contexto de cáncer. No habían sido eficientes curando el cáncer, pero sí se habían estudiado desde el punto de vista de la seguridad.

Las otras vacunas que utilizan vectores virales, adenovirus, esos son vectores muy clásicos que se usan en muchas otras vacunas. Entonces, si la gente se vacuna contra la gripe que utiliza ese mismo tipo de vector, ¿por qué no se quiere vacunar contra el coronavirus? “Eso es absurdo. Es totalmente absurdo“, expresa.

“Me impacta el hecho de que esto ha sido un golpe y que la gente está aburrida. Yo personalmente, estoy muy cansada del aislamiento, estoy muy cansada de no poder viajar a ver a mi familia, de restringirme en mis desplazamientos, en mi interacciones sociales, etcétera, y quiero volver a la normalidad, y pienso que la única manera de volver a la normalidad lo más rápido posible es que todo el mundo se vacune”, agrega.

Pero también es cierto que por más que la ciencia nos de datos racionales, los humanos no somos totalmente racional. La ciencia dice que al tener un mejor entendimiento del método científico y de la generación del pensamiento crítico y analítico, uno se va a volver un ser más racional y va a dejar de tomar decisiones absurda. Los expertos indican que las vacunas son una forma efectiva de combatir lahay que entender que el proceso científico es lento, agrega.

Vacunar sin conocer el origen

Considera insólito que hayan logrado fabricar las vacunas tan rápido, porque hay un contraste muy grande entre la eficiencia que hubo ahí, que en el fondo refleja muchos años de experiencia de esos profesionales haciendo vacunas, y la lentitud global en el proceso científico, de generación de conocimiento,  es más complicado, porque todavía no se ha entendido el origen del virus, y ahí es legítimo preguntarse si todas las informaciones han estado disponibles para evaluar si este virus puede haber encontrado su origen en un laboratorio.

Mientras tanto, lo que se entiende es que el virus más cercano del coronavirus que nos está atacando desde hace un año es un virus del murciélago, que es 96% homólogo al virus que nos infecta hoy,  mientras no se haya encontrado ese animal intermedio, no se puede decir si esa es la hipótesis correcta.

Después está el problema de la ubicación del virus en China. La epidemia comenzó en Wuhan, y este virus de murciélago está en Yunnan, a más de 1.000 km de Wuhan. Los equipos de coronavirus del laboratorio de Wuhan lo habían ido a buscar allá, a tomar muestras a Yunnan y lo habían traído al laboratorio para poder estudiarlo, y lo habían descrito en 2013. Entonces es legítimo preguntarse si esa fue la manera en que el virus salió de la gruta de Yunnan, para llegar hasta Wuhan, y luego para ser estudiado habría sido manipulado, cambiándole las secuencias para ser estudiando en células humanas. Y, si acaso eso ha sido lo que ha generado este virus, que después, accidentalmente, porque no hay necesidad de

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