La anarquía debilita a las naciones

Por: Luis Enrique Gil Graterol  |   24 Mar, 2021 - 2:33 pm

La Pandemia Covid-19 aumenta los niveles de alarma en Venezuela, el sistema de salud nacional es insuficiente y la población está impedida de acatar las restricciones de una cuarentena inviable en la dinámica del sustento cotidiano del ciudadano, queda en la conciencia de cada venezolano y en particular de cada ecosistema laboral, lograr las condiciones de bioseguridad necesarias para evitar una mayor tasa de contagios.

En la administración del caos el gobierno de Nicolás Maduro, identificado plenamente por los estudios de opinión como el responsable de la crisis nacional (82% de evaluación negativa, según Datanalisis-feb20) se fortalece, si paradójicamente, ya que su presencia como autoridad real impacta en el manejo de la crisis y los mismos venezolanos que lo critican, al propio tiempo le conceden reconocimiento en el manejo de la pandemia Covid-19 (según Datanalisis-feb20, 45% califica de positiva la gestión del presidente Maduro al frente de la pandemia), es el efecto de la única estructura institucional que toma decisiones  en medio de las circunstancias para sortear la difícil situación.

En medio de las complejidades, la organización de las elecciones regionales avanza, ya parece haber consenso para una mega-elección que agrupe el evento para elegir gobernadores y alcaldes, así como también los cuerpos legislativos en ambas instancias, hay candidatos por doquier; oficialistas y los diferentes bandos opositores (participacionistas y abstencionistas del 6-D), el tablero aguas abajo se mueve, solo se excluyen los que aprueban métodos contrarios a las salidas democráticas, el país político empieza a nuclearse en las fórmulas electorales para dirimir el proceso de aparición de nuevos actores, voceros tanto del liderazgo opositor como del futuro de la revolución. Se aproxima una época de renovación en medio de las restricciones de salubridad y económicas cada vez más agobiantes.

El CNE es la piedra angular del resultado del proceso, se lleva a pulso y participan todos los sectores en las negociaciones; desde las posiciones extremas hasta las moderadas, podemos citar algunas postulaciones como ejemplo de la diversidad de aspirantes a Rectores; Roberto Picón, experto electoral de la antigua Mesa de Unidad democrática; Francisco Martínez, ex presidente de FEDECAMARAS; el especialista en derecho laboral de la UCV, León Arismendi; también figuran en las listas de postulados los actuales Rectores del CNE y; un par de postulaciones que llaman la atención, se trata del actual Contralor General de la Republica el Dr. Elvis Amoroso y el director del SAIME, Gustavo Vizcaino. Es evidente una línea gruesa de esta negociación, si notamos la ausencia de la postulación de la actual presidenta del ente comicial, la doctora Indira Alfonzo. Este nuevo CNE será un Poder crucial para el proceso de negociaciones y el tránsito hacia la estabilidad venezolana.

Por otro lado, la política estadounidense está dividida en cuanto a la forma de abordaje del conflicto venezolano; por una parte persiste la influencia de antigua administración  Trump que los oficialistas llaman “injerencismo” y los opositores  denominan “lucha por la libertad”, pero que igual impide, independiente de cómo se tilde, la resolución meramente venezolana de la crisis, por otra parte  afirman algunos analistas, que no es posible una solución nacional por el grado de globalidad de intereses presentes en la realidad del poder en Venezuela; y finalmente se propone una mirada que ubica la solución del conflicto entre las fuerzas internas con el apoyo y la facilitación del exterior, tanto naciones como organismos multilaterales, opción a la que aspiramos se incline la dinámica de la diatriba nacional.

¿Cuánto es posible de ambas propuestas? ¿Pueden los venezolanos resolver solos un conflicto con las características tan asimétricas en el poder?  ¿Tal asimetría no es producto de un “injerensismo” previo; o por el contrario es un desbalance ocasionado por la incapacidad de acumular fuerza de las alternativas opositoras?

Conclusión

Todas estas interrogantes encontrarán despeje en el resultado del proceso de escogencia de los Rectores del CNE. Como consecuencia de la crisis multifactorial venezolana el Estado pierde fuerza, llega a la población con dificultad y las consecuencias se notan gravemente en el intento de despojo que sufre la República de su territorio esequibo. Cuando las naciones se debilitan los vecinos y las corporaciones siempre intentan apropiarse de sus riquezas, es una constante en la historia universal.

Venezuela padece un momento delicado en su historia, no puede tomarse a la ligera lo que acontece, los políticos y actuales gobernantes deben entender lo existencial de la crisis. Debe construirse una nueva narrativa, una noción de República que viabilice la diversidad de intereses en un marco base mínimo que proponga elementos de convivencia reales. Los pisatarios de la antigua Capitanía General de Venezuela deben reencontrarse.

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