“El gran fenómeno electoral”. Así denominaron a quien hasta ese momento intentaba llegar a la presidencia bajo el lema de hacer visibles a “los nadie”, a esos millones de colombianos que –como ella– han tenido que sobrevivir en medio del silencio y el abandono

Por: Ernestina Herrera  |   20 Jun, 2022 - 10:53 am

Con una imagen que la representaba de esta forma, Francia Márquez comenzó su camino electoral que este domingo terminó por consolidarla como la primera vicepresidenta afrodescendiente en la historia del país. Una imagen que, además, lograba definir su esencia a cabalidad: la de una mujer guerrera, que ha tenido que lidiar muchas batallas no solo en el activismo social sino en el ámbito personal.

Su nombre sacudió la política nacional cuando, en las pasadas consultas internas del Pacto Histórico, logró sumar casi ochocientos mil votos. “El gran fenómeno electoral”. Así denominaron a quien hasta ese momento intentaba llegar a la presidencia bajo el lema de hacer visibles a “los nadie”, a esos millones de colombianos que –como ella– han tenido que sobrevivir en medio del silencio y el abandono. Luego, ya como fórmula vicepresidencial, Márquez se convirtió en la coequipera de Gustavo Petro, pero sin dejar sueltas sus banderas. De hecho, en más de una ocasión sus palabras francas la llevaron a controversias con algunos bandos políticos que hubieran podido convertirse en aliados.

Francia Márquez parece ser de una sola pieza

Su camino comenzó en el corregimiento La Toma, municipio de Suárez, Cauca, donde nació en 1981. Hija de Alfredo Márquez, obrero y agricultor, y de Gloria María Mina, partera y también agricultora, Francia creció en medio de la escasez. Pero también rodeada de la sabiduría de sus abuelos, que la llenaron de amor por sus ancestros. De niña soñaba con la música. Sobre todo con la danza. Alcanzó a formar parte de un grupo llamado Tambores de Salvajina, en Suárez, en el que reinaban el mapalé y el currulao. No obstante, era imposible desconocer la tierra en medio de la cual crecía: una región en la que imperaban grupos armados ilegales y actuaban sin control las empresas minera

Francia Márquez empezó a abrir los ojos al activismo cuando acudió por primera vez a las reuniones de la organización Proceso de Comunidades Negras (PCN), dedicada a la lucha del reconocimiento de las poblaciones afrodescendientes y a la defensa de sus territorios. Tenía entonces 14 o 15 años y ella misma confiesa que se aburría un poco en esos encuentros, según dijo en una entrevista con la revista Bocas. Su mente estaba más en la danza. Pero luego, inspirada en el ejemplo de otros jóvenes a quienes veía muy comprometidos, se dio cuenta de la importancia de reivindicar a su tierra y a su gente. “Vengo del territorio de los nadies y de las nadies. Vengo de los territorios olvidados en términos de inversión social, violentados por una política de muerte”, dijo en una entrevista, con esas frases enfáticas que caracterizaron su campaña.

“Hoy ganó Colombia»

En esa tierra olvidada comenzó un recorrido de activismo social que no se ha detenido y que la ha llevado a estar amenazada –durante un tiempo tuvo que salir de allí para proteger su vida–, pero también a ser merecedora de reconocimientos muy prestigiosos. En el 2015 recibió el Premio Nacional a la defensa de los Derechos Humanos en Colombia, gracias a su liderazgo en la denominada “Marcha de los turbantes”, que convocó a cientos de mujeres desde La Toma, en Suárez, hasta Bogotá, para pedir acciones en defensa de sus territorios. Tres años después, cuando ya su actividad social se afianzaba, Márquez obtuvo el Premio Goldman, considerado el Nobel ambiental, y en 2019 fue incluida por la BBC en su famosa lista de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras del planeta.

Ya para el momento en que empezaron a llegar todos estos reconocimientos, Francia tenía en su haber el título de abogada, obtenido en la Universidad Santiago de Cali. En un momento ella se dio cuenta de que, para ayudar a su comunidad, necesitaba prepararse académicamente. Pero no fue un título que llegó sin esfuerzo. Muchas veces tuvo que suspender semestres porque no tenía cómo pagar la matrícula y otras tantas debió ir a clases sin probar bocado. Sin embargo, sacó adelante su objetivo. Y se graduó.

Ese carácter guerrero lo ha tenido que demostrar muchas veces en su vida personal. Cuando tenía 16 años, fue madre por primera vez. “Ni siquiera lo sabía. Fueron otras personas las que me vieron y me lo dijeron”, respondió Márquez en Bocas, cuando le preguntaron por el embarazo. El padre del niño era un “hombre blanco de ojos verdes” que no volvió a verse por la región desde que supo que Francia estaba embarazada. Ella sola asumió la maternidad. Cursaba noveno grado y tuvo que abandonar el bachillerato, que logró acabar después.

A los 20 años fue madre por segunda vez. Y de nuevo debió afrontarlo sola. Para ese momento, Francia vivía en Cali. En busca de recursos económicos había dejado su tierra e ido a trabajar como empleada doméstica. “No fue una buena experiencia. Me sentía como una esclava”, dijo en la entrevista. Al final renunció a esas labores y encaminó su rumbo por donde más fuerte sentía el llamado: como líder social. Poco a poco, fue ganando reconocimiento nacional en esa área.

El 15 de agosto del 2020, Francia Márquez puso lo siguiente en su cuenta de Twitter:

“Quiero ser presidenta de este país. Quiero que su gente se sienta libre y digna. Quiero que nuestros pueblos puedan ser desde sus diversidades culturales. Que nuestros territorios sean espacios de vida. Que nuestros niñ@s puedan andar sin miedo de ser asesinados”.

A partir de ese momento comenzó su camino electoral acompañada por esos objetivos e inició su tarea por la reivindicación de “los nadies”. “Porque este país nos ha hecho sentir que somos responsables de las desgracias que nos ha tocado vivir”, dijo en otra de sus intervenciones. La figura de Márquez, junto a la de Gustavo Petro, convocó el entusiasmo de muchos que vieron en ella el rostro de ese colombiano que ha vivido en el olvido, de tantas mujeres que han salido adelante en medio de las batallas.

En sus primeras declaraciones como vicepresidenta electa, afirmó: “Hoy no solo ganaron Gustavo Petro y Francia Márquez. Hoy ganó Colombia. Empezamos a construir un país en paz, con justicia para todos”. Seguramente dijo esto con su puño de guerrera levantado. Como siempre.

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