Monaguenses en Colombia relatan cómo vivieron el terremoto

Cuando eran casi las 7:00 de la mañana, Gabriel Corona dormía en su vivienda en Bogotá. Había apagado la alarma de su teléfono apenas unos minutos antes y, entre dormido y despierto, comenzó a sentir que la cama se movía. Al principio pensó que se había acomodado mientras dormía. Sin embargo, el movimiento comenzó a hacerse cada vez más fuerte y entendió que no era una sensación, estaba temblando.
Gabriel, quien tiene cinco años viviendo en Bogotá y ya había experimentado un movimiento telúrico hace aproximadamente dos años, cuenta que esta vez el susto fue mucho mayor. "Cuando empiezo a sentir más fuerte el temblor, el movimiento de la cama, yo dije, está como temblando", relató.
Se levantó de inmediato, pero apenas podía mantenerse de pie debido a la intensidad del movimiento. Al abrir la puerta de su habitación, observó cómo esta se tambaleaba de un lado a otro. ¡Dios mío!, fue lo primero que alcanzó a pensar. El movimiento continuó.
En la sala, una lámpara colgante se balanceaba de un lado a otro, mientras Gabriel intentaba comprender lo que estaba ocurriendo. En medio del nerviosismo, despertó a su hermano a gritos, ambos se vistieron y decidieron salir de la vivienda.
Para Corona, fueron aproximadamente tres minutos que parecieron eternos. “Entré como en una crisis de nervios porque es difícil. Yo decía, "Dios mío, esto es algo parecido a lo de Venezuela", recordó. El temblor también despertó recuerdos y preocupación por sus seres queridos.
En medio de la emergencia, además, no tenía señal telefónica y temía que sus familiares en Venezuela intentaran comunicarse con él sin poder obtener respuesta. "Uno en ese momento solo piensa en la familia, empieza a buscar a Dios", expresó Gabriel, quien finalmente agradeció que en Bogotá la situación no pasara a mayores y que tanto él como su hermano estuvieran a salvo.
El mismo miedo, pero en Tolima A cientos de kilómetros de Bogotá, Yornina Pereira vivió momentos igualmente angustiosos junto a su esposo, y sus tres hijos, en Tolima. La situación fue aún más complicada porque uno de los niños, se encontraba enfermo. Estaba descansando en la planta baja de la vivienda cuando comenzó el fuerte movimiento.
En medio del temblor, Óscar tomó al pequeño y salió de la casa, mientras Yornina hacía lo propio con sus otros hijos. “Fue muy feo, yo no le deseo esa situación a nadie. Fue un estrés y una angustia tremenda”, contó.
La fuerza del movimiento hizo que la familia temiera por la estructura de la vivienda. Pereira recuerda especialmente cómo las paredes del segundo piso se movían de un lado a otro y cómo los árboles también se balanceaban con intensidad. "Una locura. Las casas se movían de un lado para otro, como que se fuera a desprender todo eso", relató.
La situación en la zona también dejó escenas de preocupación, con reportes de viviendas afectadas y deslizamientos de tierra en las montañas, según el testimonio de la joven monaguense. Para Yornina, sin embargo, la prioridad fue poner a salvo a sus hijos. Afortunadamente, ella, su esposo y los tres pequeños no sufrieron lesiones físicas.
"Solo nos afectó lo psicológico, el susto. Físicamente no nos afectó en absolutamente nada. Gracias a Dios estamos bien", afirmó.
Ahora, tanto Gabriel como Yornina permanecen atentos ante la posibilidad de nuevas réplicas, luego de haber vivido, cada uno desde su lugar, unos minutos marcados por el miedo, la incertidumbre y, sobre todo, la preocupación por sus familias.

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