Moisés Buttó ya no ve pasar la vida desde el suelo

El pasado 4 de marzo, una historia visibilizada por el equipo reporteril de El Periódico de Monagas, conmovió no solo a los monaguenses, sino que, tocó la fibra y los corazones de muchos que están fuera de los límites geográficos del estado.
De vivir en un "ranchito" de láminas con olor a viejo, gracias al trabajo articulado entre comunicadores sociales y entes institucionales, lograron que hoy el joven Moisés Buttó y su señora madre, Elena, disfruten de una nueva vida, en una nueva vivienda. Aquí su historia.
16 años viendo pasar la vida desde el suelo
A orillas de un barranco en la calle 24-A de Viento Colao, en un rancho construido con láminas y sin servicios básicos como un baño, vive el pequeño Moisés Butto.
En la cocina improvisada sobre una piedra, está la única hornilla eléctrica donde la señora Elena Auristela Butto, su madre, prepara los pocos alimentos que consigue en el día y que les sirven de sustento.

Moisés no va a la escuela por su condición. Con ayuda de una patineta, su único instrumento de movilidad, sube y baja la carretera de tierra (que quedó en un inconcluso proyecto) impulsándose con las manos. Los días lluviosos no sale de las cuatro paredes que le han visto crecer durante 16 años.
Sus pequeños pies se arrastran por el suelo debido a una malformación que amerita, al menos, dos operaciones; según relata su progenitora, quien también posee una condición similar en sus extremidades inferiores.

Las manos y las rodillas del pequeño están "curadas" de la dureza del suelo. Con ellas toma fuerza para seguir el rumbo que, como todos los días está lleno de sudor y esfuerzo, y muchas veces hasta de lágrimas.
En una cama "individual" duermen ambos, quizás, dándose calor en momentos cuando el frio arrecia en las noches y con la esperanza que, al despertar, un golpe de suerte tocará a la puerta y les brindará la esperanza de un futuro mejor.

En los días cuando el sol de la capital monaguense golpea con fuerza, bañarse no es la alternativa, Moises y la señora Elena lo hacen en las noches, fuera de las cuatro paredes que les sirven de refugio, para que nadie los vea; debido a que no cuentan con una sala sanitaria, los desechos fecales son arrojados al barranco que les amenaza con llevarse “su hogar”.
"Todos los días le pido a Dios que me conceda mi casita, aquí ha venido mucha gente, me ofrecen y al final todo queda en pajaritos", asegura la señora Butto.

Aunque Moisés entiende lo que le hablan, comunicarse no se le hace fácil. Balbucea palabras que muchas veces debe repetir para que otros asimilen lo expresado, lo que se le puede entender con claridad es la expresión "activo, activo", con la cual deja saber que todo está bien y que a pesar de su condición sigue para adelante.
Por su problemática, debe usar pañales desechables, razón por la cual la señora Elena hace un llamado a fundaciones o entes gubernamentales que a bien puedan brindarles una mano, a que le apoyen con estos insumos.
Llegaron las primeras ayudas
Las redes sociales jugaron un papel fundamental para que la historia del adolescente, llegara a manos de las autoridades gubernamentales regionales, quienes voltearon la mirada y cuatro días más tarde, brindaran las primeras ayudas. El objetivo periodístico fue logrado.

Una comisión multidisciplinaria conformada por médicos, efectivos de seguridad y funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social de la Gobernación del estado Monagas, acudieron hasta el humilde hogar y realizaron una visita de inspección y diagnóstico.

De acuerdo a lo expresado por la Autoridad Única de Salud en la entidad, Dra. Yerika Alzolay; Moisés amerita tomar tratamiento para una patología con la cual viene luchando desde hace bastante tiempo, así mismo, dio a conocer que, recibirá atención médica que le ayude a mejorar su condición de salud y por ende, de vida.

La señora Elena también recibirá atención médica y odontológica. La primera acción a su favor sería llevarla hasta la sede de Misión Sonrisa en las áreas del Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar (Humnt), para iniciar el proceso que le permitirá tener una prótesis dental.
Ese día 10 de marzo, en horas de la tarde, Moisés sería llevado hasta el Instituto Estadal de la Mujer y la Familia (Iemfa), donde recibiría atención integral y así prepararlo para la mañana siguiente cuando sería trasladado en ambulancia hasta el principal centro de salud en la entidad para será evaluado por especialistas.
Un corte de cabello marca el inicio de una nueva vida
Luego de que las autoridades gubernamentales dirigieran su mirada al caso del niño Moisés Butto, se iniciaron las primeras acciones orientadas a mejorar su condición de vida y brindar atención integral tanto al infante como a su madre.
Pasadas las tres de la tarde de este martes 10 de marzo, Moisés y su progenitora fueron trasladados desde la calle 24-A del sector Viento Colao hasta la sede del Instituto Estadal de la Mujer y la Familia (Iemfa), en la ciudad de Maturín, con la certeza que Dios escuchó sus peticiones y desde ahora sus vidas daran un giro de 180 grados.

En la sede gubernamental situada en Los Godos, fueron recibidos con alegría. A su llegada, en medio de la emoción, Moisés dejó saber que tenia más de un año sin salir del sector. Posteriormente se dio manos a la obra y comenzaron a recibir las primeras atenciones por parte del equipo multidisciplinario dispuesto para su acompañamiento.
De acuerdo con lo expresado por la Secretaria de Desarrollo Social de la Gobernación del estado Monagas, Danielys León, esta primera fase del proceso contempla la mejora del aspecto físico del niño, mediante un corte de cabello, arreglo de uñas de manos y pies, así como la entrega de ropa.

De igual forma, informó que para este miércoles continuarán las acciones desde el área médica. En ese sentido, al pequeño Moisés se le realizarán diversos exámenes clínicos y estudios especializados con el fin de determinar con precisión su estado de salud y las condiciones en las que se encuentra.
Por su parte, la señora Elena, madre del menor, también recibirá atención odontológica que permitirá la evaluación y posterior colocación de una prótesis dental que contribuya a mejorar su calidad de vida.

La funcionaria recalcó que las orientaciones del mandatario regional, Ernesto Luna, han sido claras en cuanto a garantizar atención social y bienestar a la familia.
La historia de Moisés apenas comienza a escribirse, con la esperanza de que estas primeras atenciones marquen el inicio de un camino hacia una mejor calidad de vida para él y su mamá.
Sonrisas que abren nuevos caminos
La jornada del adolescente, junto a su madre, inició a primeras horas de la mañana del miércoles 11 de marzo, ambos fueron buscados en su hogar por el equipo de la Secretaría de Desarrollo Social de la Gobernación del estado Monagas y trasladados hasta la sede de Misión Sonrisa, ubicada en los espacios del Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar (Humnt), donde les aguardaban las primeras atenciones.
A su llegada, fueron recibidos por la coordinadora del recinto, la Dra. Jeniffer Veracierta, quien expresó que todo el personal se encuentra complacido de brindar apoyo a esta causa. Indicó que, tras conocer el caso, se dispuso de un equipo médico para atenderlos de manera personalizada.

Si algo caracteriza a Moisés es su buen ánimo y disposición. Desde el primer momento recibió la atención con entusiasmo y, con su ya conocido “activo, activo”, logró ganarse el cariño del personal de la misión gubernamental.

Tras una evaluación integral, el personal odontológico realizó una profilaxis y limpieza bucal al joven. En el caso de su madre, los especialistas determinaron que será necesario realizar algunas extracciones dentales para colocarle una prótesis que le permita recuperar, en los próximos días, su sonrisa.

Mientras permanecían en el centro de salud bucal, otra institución que decidió sumarse fue el Instituto Nacional de Nutrición (INN), cuyos representantes hicieron entrega de una primera dotación de insumos y suplementos alimenticios que contribuirán a la recuperación de la masa corporal y a mejorar las condiciones nutricionales de ambos.

La jornada culminó en el área de emergencia del Humnt, donde especialistas realizaron una evaluación médica integral de las condiciones físicas de Moisés y de su progenitora, como parte del seguimiento que permitirá continuar brindándoles atención y acompañamiento en su proceso de recuperación.
Sueños que se empiezan hacer realidad
Otra de las instituciones que se sumó a la causa de Moises fue la Lotería de Oriente, ubicada en la avenida Bolívar de Maturín, en la sede les esperaba una sorpresa, eso que siempre soñaron pero que en muchas ocasiones pensaron que jamás sucedería.

La señora Elena recibió la donación de un bastón que le permitirá desplazarse con mayor seguridad. La madre de Moisés llevaba años apoyándose en una improvisada vara de guayabo, por lo que este implemento representa una significativa mejora en su día a día.

Por su parte, Moisés fue beneficiado con una nueva silla de ruedas, la cual le brindará mayor comodidad al momento de ser trasladado. Asimismo, recibió una dotación de pañales desechables, insumos indispensables para su cuidado diario.
La administradora de la Lotería de Oriente, licenciada Sorsiree Centeno, destacó que tras conocer el caso decidieron ponerse a disposición para brindar el apoyo requerido.

“Nos sentimos complacidos de conocer a la señora Elena y a Moisés y poder ofrecerles este gesto que contribuya a garantizarles una mejor calidad de vida”, expresó.

Las sorpresas no culminaron allí. Por primera vez, Moisés tuvo la oportunidad de visitar el Parque Zoológico La Guaricha, donde disfrutó de un rato ameno en contacto con la naturaleza y los animales del lugar, viviendo una experiencia llena de alegría que quedará guardada en su memoria.
Un milagro, llamado Milagros
En la calle 24-A del sector Viento Colao de Maturín, el calor no solo lo da el sol que se cuela entre las matas del lugar. También nace de gestos silenciosos, de manos que se extienden aun cuando no sobra nada. Allí, entre casas humildes y una carretera de tierra, se hace viva la vieja frase: hay más felicidad en dar que en recibir.
Esa premisa parece haber echado raíces en la vida de Milagros Cardiel, vecina del adolescente Moisés Buttó. Su nombre, más que coincidencia, parece describir lo que ha sido para el joven y su madre, Elena: un pequeño milagro cotidiano.

Milagros no habla desde la abundancia. Sus palabras vienen cargadas de sencillez, pero también de convicción. “Nunca hubo un no tengo o no puedo", dice la mujer, como si ayudar no fuese una opción, sino una forma natural de estar en el mundo. Mientras otros miraban de lejos, ella decidió acercarse.
Recuerda a Moisés desde que era apenas un niño. “Lo conocí cuando estaba pequeñito, estaba en una silla de ruedas, luego aprendió a rodar”. Recuerda la escena de ambos compartiendo helados bajo la sombra de los árboles del sector.

Con el paso del tiempo, la realidad de Moisés y su madre se hizo más evidente. La necesidad no siempre encontraba respuesta, y muchas veces, según relata Cardiel, la exclusión también tocaba su puerta. “Son vistos como marginales. Si ella no tenía para pagar la bolsa, no recibía los beneficios”, afirma, dejando entrever una realidad que duele más allá de lo económico.
Pero Milagros decidió actuar. “Pedí ayuda para ellos porque Moisés necesita mucho y yo le agarré cariño”, asegura. Su voz cambia de tono e intensidad cuando menciona a quienes, deberían haber estado presentes desde el inicio. “Los del consejo comunal deberían luchar por él y es todo lo contrario, no los toman en cuenta”.
La historia de Moisés Buttó logró visibilizarse, y con ello comenzaron a llegar manos solidarias desde instituciones del Estado y empresas privadas. Sin embargo, para Milagros, la mayor recompensa no está en los apoyos que hoy recibe la familia, sino en haber sido parte del camino que llevó a ese momento.

“Los ayudé desde mi necesidad, me siento feliz por ellos”, expresa, mientras su rostro refleja una satisfacción de esas que no se aparentan.
En medio de dificultades, Milagros es el ejemplo que la solidaridad no siempre nace de quien más tiene, sino de quien más siente. En ocasiones, ángeles no llevan alas, sino voluntad de ayudar.
Ser bombero para ayudar a otros
Más allá de la necesidad inmediata de una vivienda digna, hay un universo más amplio que habita en el joven: sus sueños. Esos que, lejos de apagarse por las dificultades, parecen fortalecerse con el pasar del tiempo.
A sus 16 años, Moisés no ha pisado un aula de clases. La frase tan repetida: “estudia para que seas alguien en la vida” parece no haber encontrado espacio en su historia. Pero eso no ha sido obstáculo para imaginar un futuro distinto, uno en el que pueda ser útil para otros.

Si algo define a Moisés es su determinación. A pesar de su condición y de un camino marcado por limitaciones, mantiene intacta su capacidad de soñar y lo hace en grande, la meta es clara: quiere ser bombero.
Moises, se visualiza con un traje azul marino, ya sea de campaña o de gala, con una boina que combine y el firme propósito de salvar vidas. No se trata solo de un uniforme, sino de lo que representa: servicio, entrega y vocación.

Quienes lo conocen destacan su actitud. Ese constante “activo, activo” que repite con energía no es solo una frase, es una forma de enfrentar la vida. Es el impulso que lo mantiene en movimiento, que lo empuja a seguir adelante aun cuando las circunstancias no han sido favorables.
En sus pocas palabras, Moisés deja ver una claridad que sorprende. Sabe lo que quiere y, más importante aún, está convencido que puede lograrlo. Para él, su condición no es una barrera, sino parte de una historia que todavía se está escribiendo.

Y en esa historia, hay un joven que sueña con apagar incendios, rescatar vidas y, sobre todo, demostrar que incluso en medio de las dificultades más grandes, siempre hay espacio para la esperanza.
¡Tengo mi casita!
En un gesto que reafirma el valor de la solidaridad y la acción gubernamental, el caso del adolescente Moisés Buttó, visibilizado el pasado 4 de marzo por el equipo reporteril de El Periódico de Monagas, hoy muestra un final feliz.

Durante 16 años, el adolescente vivió en condiciones inadecuadas, prácticamente desde el suelo y en un entorno carente de lo básico para una vida digna. Este panorama quedó atrás.

Pasadas las once de la mañana delmiércoles 15 de abril, Moisés, junto a su madre, la señora Elena, recibió las llaves de su nueva vivienda, ubicada en el urbanismo Ciudad Colonial, sector Parare de Maturín. La entrega representa mucho más que una estructura física: simboliza el inicio de una nueva etapa marcada por la dignidad.

El antiguo rancho de láminas quedó en el pasado. Hoy, madre e hijo cuentan con un hogar que les resguarda de las inclemencias del clima y les brinda seguridad. Donde antes había un barranco, ahora existe una vialidad que permite a Moisés compartir y jugar con otros niños de su nueva la comunidad.

“Estoy muy contenta, agradezco a Dios y al gobernador Ernesto Luna. Dios te bendiga gobernador”, expresó la señora Elena, visiblemente conmovida, al cruzar por primera vez la puerta de su nuevo hogar.

La emoción también fue compartida por los vecinos, quienes se acercaron para darles la bienvenida. “Vimos el caso por las redes sociales de El Periódico, pero nunca pensamos que los íbamos a tener de vecinos. Solo podemos decir que estamos contentos”, comentaron.

Por su parte, Moisés, con su característica energía y pocas palabras, no ocultó su alegría: “¡Tengo mi casita!”, dijo con entusiasmo.

Danielis León, directora de la Secretaría de Desarrollo Social de la Gobernación de Monagas, destacó que la entrega de esta vivienda fue posible gracias al trabajo conjunto entre el gobierno regional y entes del poder nacional, en respuesta a una necesidad social prioritaria.
Este caso evidencia cómo la visibilización de realidades vulnerables puede generar respuestas concretas. Hoy, Moisés y su madre no solo cuentan con un techo, sino con una oportunidad para reconstruir sus vidas en condiciones dignas, rodeados de una comunidad que ya los acoge como propios.

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