El periodismo “A Lo Bravo” se hace con entrega y pasión

Cada periodista es diferente. No todos escriben igual; cada uno posee un sello particular, o “un ángel”, como dirían algunos. Ese es el caso de Emilio José Bravo Salazar, a quien hoy se le rinde tributo en el seriado “Voces que cuentan noticias”.
En el año 2014, la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) le confirió el título de Comunicador Social, ese "papelito" con el que soñó toda su vida. De niño, Emilio se visualizaba en la televisión e incluso jugaba a narrar noticias, aunque la vida le tenian preparado otro destino en el área comunicacional.
Si de estilo se trata, el profesional de la comunicación ha impulsado el suyo propio: “A Lo Bravo”. Y no se trate de un periodismo agresivo o rústico, sino como una ingeniosa alusión a su apellido.

“No soy el periodista rígido. Mi forma de ser y trabajar es ser extrovertido, hacer del espacio un ambiente alegre y dinámico, pero con respeto. He tratado de llevar ese estilo a la sala de redacción”, comenta con sinceridad.
Para Emilio, el periodismo “A Lo Bravo” es un sello que también conlleva una profunda responsabilidad, pasión, entrega, disciplina y, sobre todo, criterio propio.
“Es buscar que el trabajo salga bien, sin imposición de criterios por encima de los demás. Siempre buscando las dos caras de la noticia, dejando en claro la posición y el criterio propio sin dejarte pisotear, pero sin pisotear a los demás; eso lo entendí y lo defiendo”, recalca.
La marca personal y los desafíos del gremio
Bravo asegura que los comunicadores deben buscar ser reconocidos por el trabajo que realizan y por una marca propia, “no por la empresa o institución donde trabajamos, porque al final siempre seremos periodistas”.

A su criterio, el comunicador social de hoy enfrenta tres desafíos fundamentales en su ejercicio:
- Evitar la censura y la autocensura: Saber expresarse como profesional mediante trabajos de investigación, separando la postura personal de la información.
- La realidad salarial: Debido a la misma dinámica del país, los ingresos económicos son un reto. “Aunque trabajamos con pasión, responsabilidad y compromiso, también somos parte de esa sociedad donde tenemos necesidades que saciar”.
- El intrusismo y las redes sociales: Las plataformas digitales a veces juegan en contra. Emilio advierte que cualquiera con un teléfono cree que está reportando, pero solo el periodista está capacitado para darle el tratamiento adecuado a la información y a la noticia.
“Por ejemplo, le faltamos el respeto a la profesión cuando dejamos que un influencer, generadores de contenido o personas ajenas vayan a una rueda de prensa y permitimos que pregunten o tengan prioridad por encima de los periodistas”, señala de forma crítica.
Una profesión que salva vidas
Emilio agradece profundamente a la vida el ser periodista. No se concibe en otra faceta que no sea entre noticias e informaciones; la carrera lo ha formado, le ha dado nombre.

Incluso, afirma que el periodismo le salvó la vida en tiempos de pandemia: “El gremio se movilizó para ayudarme y que no me faltara nada. Allí entendí que estaba haciendo las cosas bien”.
Con 12 años de trayectoria, recomienda a quienes se forman en un aula de clases: que se quiten la idea del “faranduleo”. El periodismo es un oficio serio, va mucho más allá de ir a eventos o recibir invitaciones.
“El periodista se hace en la calle. Deben leer mucho porque es la base de la carrera, actualizarse a cada momento y, sobre todo, pasearse por los diferentes medios: radio, TV, prensa escrita; para que descubran cuál es su verdadera pasión en la comunicación social”, concluye.

Lea también: