Galardonado con dos premios Oscar consecutivos por Philadelphia (1993) y Forrest Gump (1994) —una hazaña que ningún otro actor ha logrado desde entonces—, Hanks ha construido una carrera donde el prestigio crítico y el favor del público rara vez han ido por caminos distintos.
Sus primeros pasos en el teatro los dio en Sacramento durante su etapa universitaria, antes de mudarse a Nueva York para iniciar su carrera cinematográfica.

Tras darse a conocer en televisión con la comedia “Bosom Buddies”, dio el salto al cine en los años ochenta con películas como Splash y Big, que revelaron un talento poco común para combinar la comedia con una emotividad natural y le valieron su primera nominación al Oscar.
Su carrera dio un giro definitivo con Philadelphia, en la que interpretó a un abogado con VIH y víctima de discriminación, considerado por muchos el mejor papel de su trayectoria.
"La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar", reza una de las frases más famosas de la película que ya forma parte del imaginario colectivo.
El hombre corriente de Hollywood
Comparado en numerosas ocasiones con James Stewart, ha sabido encarnar como nadie al hombre corriente, dotando de humanidad y bondad incluso a los personajes más extraordinarios.
Vía El Nacional


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