Del pesado cuero a la tecnología: Así evolucionó el balón del Mundial

A lo largo de la historia de los 24 mundiales que se han disputado, uno de los grandes protagonistas ha sido el balón. Ese implemento esférico que ha llenado de alegrías a millones en el mundo ha mutado a lo largo de los años, cambiando no solo de nombre, sino también hasta en la forma en como lo fabrican, pasando de materiales de cuero y hasta llevar dentro del mismo la última tecnología.
Para el primer Mundial realizado en Uruguay 1930, los balones eran de cuero y vejiga animal. Luego, con el pasar de los años y mundiales, comenzaron la mejora hasta la actualidad, en donde los materiales más livianos y diseños aerodinámicos tomaron el protagonismo.
Para esta edición de la Copa del Mundo, el balón, que lleva por nombre Trionda, integra nuevas tecnologías de punta gracias a componentes electrónicos que transmitirán en vivo su movimiento real durante el partido y enviarán información precisa para ayudar a los árbitros a tomar decisiones más precisas al detectar contactos mínimos y mejorar el sistema de fuera de juego semiautomático.
Este sistema permitirá al VAR reducir considerablemente los errores en las tomas de decisiones arbitrales, ya que la información es enviada varias veces por segundo al sistema de videoarbitraje y así los árbitros pueden revisar jugadas de forma más precisa durante el Mundial 2026.
Siglo XXI rompió paradigmas
Desde el año 2002, el balón comenzó a cambiar la forma de hacerlo de forma radical. Para esa edición celebrada en Corea y Japón, el balón oficial fue el Fevernova, que rompió radicalmente con el diseño tradicional, al usar una capa de espuma sintáctica mejorada, colores vibrantes inspirados en Asia y una trayectoria más precisa y predecible gracias a su chasis de tres capas.
Para el Mundial Alemania 2006, el balón Teamgeist redujo la cantidad de paneles y eliminó las costuras visibles mediante tecnología termosellada.
En Sudáfrica 2010, el Jabulani destacó con un diseño radical de ocho paneles, pero generó polémica por su comportamiento aerodinámico; solo el jugador uruguayo Diego Forlán supo cómo domar a este rebelde esférico.
La FIFA tomó en cuenta las quejas de los futbolistas y, junto al fabricante oficial de los balones, hicieron las mejoras para la edición de Brasil 2014, en donde el Brazuca mejoró su estabilidad del balón.
Luego, para Rusia 2018, el máximo ente rector del fútbol comenzó a implementar estas tecnologías en los balones. En aquella edición, el esférico con nombre Teslar introdujo por primera vez en la historia de los mundiales un chip NFC (Near Field Communication) integrado en su cubierta. Este chip permitía a los aficionados interactuar directamente con el esférico utilizando sus teléfonos móviles.
El balón oficial del Mundial de Qatar 2022, llamado Al Rihla, introdujo la tecnología de balón conectado mediante un sensor de movimiento interno de alta precisión para asistir al arbitraje en tiempo real.
Diferencia entre el Al Rihla y el Trionda
Aunque ambos balones mantienen la frecuencia de rastreo de 500 Hz (500 lecturas por segundo), el entorno que procesa los datos del Trionda en 2026 ha dado un salto generacional. Los datos del chip ahora se cruzan con 16 cámaras instaladas en el estadio en lugar de las 12 que había en Catar.
Por primera vez, el balón conectado determina automáticamente si la pelota salió por completo de los límites del campo en las jugadas previas a un gol, evitando polémicas de milímetros. Y la telemetría del impacto del esférico se conecta directamente con modelos tridimensionales detallados de la estructura ósea de los jugadores generados por IA, acelerando drásticamente el veredicto del fuera de juego semiautomatizado.
Vía Globovisión

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