9 de agosto de 2017 | 14 Visitas hasta ahora...

El momento desde lo político

Por: Nelson Villavicencio/@VillaChitty

Nelson

La Asamblea Nacional Constituyente a lo interno del chavismo significó un reacomodo. Además de resultar ser una estrategia para estar en mejores condiciones en un previsible escenario de negociación política, el chavismo necesitaba una elección para adecuar sus facciones y grupos en ánimos de mantener su equilibrio interno de poder.

Superado el momento, esta instancia se erige ahora como un poder plenipotenciario de carácter “defensivo” si se amenaza con una ruptura fáctica del poder o de carácter “ofensivo” para recuperar espacios en un tiempo electoral más a favor si la oposición no ataja a tiempo una estrategia que le permita actuar ahora en unas condiciones menos favorables.

No es lo mismo una negociación política sin la Constituyente que con ella. El chavismo está claro en que la ANC es su escudo y espada de poder.

Por su parte, la oposición no se quedó atrás, también necesitó de una elección para darle alguna respuesta a sus adherentes. Pero, al parecer, pensaba que llegada esta consulta popular sus consecuencias desde quienes detentan el poder serían otras. La consulta del 16 de julio, a la luz de lo político, representó una válvula de escape a las protestas de más de 100 días, pero ahora resulta insuficiente y hasta huele a traición si sus resultados no son llevados a una nueva etapa. ¿Qué hará la oposición con la expresión de siete millones de venezolanos? ¿Qué significa ahora para el país y en su búsqueda tropezada de conquista del poder esta acción reciente?

Pareciera a ratos que la oposición es presa de la demagogia virtual, que son más una fuerza de opinión que una fuerza social, que son más unos denunciantes internacionales eficaces que unos actuantes nacionales exitosos. Priva una hiperracionalidad en su actuar político que descarta elementos esenciales en la búsqueda del poder, al punto de pensar someter a todo el país a la barbarie con tal de lograr el poder.

Como dice Aristóteles, la única verdad es la realidad, y en este caso la verdad es que el chavismo es una realidad. No puede haber negociación exitosa partiendo de la negación del adversario y cifrando falsas expectativas frente a los suyos. Más temprano que tarde el país debe concurrir a un diálogo productivo, electoral, económico y de paz social. Nunca será tarde.


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