18 de mayo de 2017 | 4 Visitas hasta ahora...

Del hambre que atenaza

Por: PEDRO E. PIÑATE B.

pedro Piñate

Del hambre que atenaza, escribí hace un año que “aún no se concreta el plan y las acciones para resolverla”. Doce meses después, este mayo de 2017 el hambre de los venezolanos sigue sin plan ni acciones algunas de solución. Por eso, además, la primavera ha sido tan caliente social y políticamente hablando. Millones de venezolanos protestan  diariamente en la calle, no solo exigiendo la restitución del orden constitucional violentado por el Gobierno, sino también pan, trabajo, salud, seguridad, o sea, el bienestar que a todos con sus políticas equivocadas del ideario castro-comunista, nos niega.

De allí que tal como hace un año, “el Gobierno no demuestra capacidad de respuesta para la grave crisis agroalimentaria que ha causado. Siendo el causante, difícil solo tiene, puede o dará solución. Tampoco nada parece ocuparle, menos perturbarle, los 31 millones de venezolanos sin comida, medicinas, bienes básicos ni servicios públicos regulares de agua, electricidad, gas, aseo, además de salud, seguridad, etc. Tras defraudar y perder el respaldo mayoritario ahora ganado por la oposición, se aferra al poder por el poder no por el bien hacer, y buscando solo ganar tiempo, niega su responsabilidad en la crisis. Así el hambre avanza junto a la inflación y la devaluación, sin parar…”.

Al respecto reiteramos aquí tres importantes observaciones. La primera es que “resolver el hambre que nos amenaza es prioridad como problema existencial para todos los venezolanos”. La segunda es que para ello, “se necesita rápidamente duplicar la oferta total de alimentos al consumo de la población. Esto exige aumentar sustancialmente tanto la producción como la importación de alimentos e insumos para su producción”. La tercera, invocando la determinación nacional, es que “sin perder más tiempo, deben enfocarse los esfuerzos en resolver la escasez y desabastecimiento de alimentos, garantizar su acceso y consumo social, y desarrollar nuestra agricultura”.

Como sea que “el día de no tener que comer en los hogares” ya llegó, y hoy millones de venezolanos apenas logran hacer una comida diaria; el tiempo de esperar y la paciencia se agotaron. Ello se refleja en el altísimo nivel de rechazo popular al Gobierno, y las protestas de calle, hasta poder elegir cuanto antes, a quien el hambre si pueda resolver.


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